La Catedral de Ávila acoge el cuadro de Isabel Guerra sobre la muerte de Santa Teresa

Miembros de la Asociación de Amigos de Ana de San Bartolomé frente al cuadro. /Foto: Javier Ruiz-Ayúcar

La Catedral del Salvador de Ávila acoge desde este viernes y hasta finales de abril el lienzo “Y el almendro floreció (muerte de Santa Teresa en brazos de Ana de San Bartolomé)”, obra de la pintora realista Isabel Guerra que ha sido cedido por la Asociación de Amigos de Ana de San Bartolomé con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

Este cuadro, que habitualmente está expuesto en la Capilla de Reyes Nuevos de la Catedral Primada de Toledo, itinera por carmelos, museos y catedrales gracias al impulso de la Asociación de Amigos de Ana de San Bartolomé, que lo ha cedido de forma gratuita a la Catedral de Ávila.

 

La obra ha querido llegar a Ávila precisamente en un mes clave: justo cuando se cumplen esos 500 años del nacimiento de la Santa andariega. Sor Isabel Guerra, religiosa cisterciense, es una de las más reconocidas representantes españolas de la pintura hiperrealista contemporánea, cuyos cuadros, en los que abundan retratos, bodegones y escenas cotidianas de luces sorprendentes, se exponen en numerosos museos de todo el mundo.

 

Esta obra, que data de 2008, recoge con extraordinario realismo el momento de la muerte de Santa Teresa en brazos de quien fuera su más cercana compañera, Ana de San Bartolomé, primera monja que tomó los hábitos en el Convento de San José de Ávila y fundadora de varios monasterios en Francia y Flandes.

 

Al mismo tiempo -según se recoge en las biografías de la Santa- un almendro seco que había en la huerta del convento de Alba de Tormes, y que llevaba muchos años sin dar fruto, florece de forma milagrosa. Se trata de un óleo sobre lienzo, de 144 x 220 cm, que viene además acompañado por dos infografías del almendro realizadas por la artista que abrazan el cuadro a modo de tríptico.

 

Durante su estancia en Ávila se podrá contemplar en la nave central de la Catedral, a los pies del templo, durante buena parte del Año Jubilar Teresiano. En principio, de forma initerrumpida hasta el 25 de abril, y después durante los períodos que no lo soliciten otras entidades para su exposición.