La Asociación Universitaria Supernova acerca la astronomía a la sociedad

Foto: Ana García

Aunque solo cuenta con unos meses de vida desde que fue fundada por un grupo de jóvenes en junio de 2015, la Asociación Universitaria Supernova ya ha organizado varias actividades de divulgación de la astronomía y suma 35 socios de varias carreras de la Universidad de Salamanca. 

La Asociación Universitaria Supernova fue creada el pasado mes de junio y ya cuenta con 35 socios procedentes de varias carreras de la Universidad de Salamanca, junto a quienes ha realizado varias actividades de divulgación de la astronomía. El espacio suele llamar la atención de todo tipo de público, pero pocos cuentan con los instrumentos y los conocimientos adecuados para disfrutarlo, así que los miembros de Supernova quieren compartir su pasión por la astronomía con los estudiantes y con toda la sociedad.

 

La mayoría de sus integrantes estudian física, pero en la asociación también hay alumnos de biología, medicina y artes, entre otras disciplinas, y todos realizan aportaciones. “Quienes estudian ciencias pueden tener una determinada aproximación al mundo, pero desde la filosofía se puede hablar sobre la historia de la cosmología y desde la filología, sobre la influencia de la astronomía en la literatura, porque empapa nuestra cultura en todas sus ramas”, asegura en declaraciones a DiCYT Jorge Hernández Bernal, presidente de Supernova.

 

Las actividades se enmarcan dentro de dos grandes proyectos: Polvo de Estrellas, que incluye divulgación científica en forma de observaciones y charlas para todo tipo de público; y Pléyades, que incluye los eventos específicamente destinados a los socios, además de cursos sobre astronomía que también están abiertos a otros interesados.

 

Asimismo, se desarrollan proyectos de carácter científico, como medir la velocidad de la luz a través de las lunas de Júpiter, tal y como se hizo por primera vez. “Las lunas de Júpiter funcionan como un reloj, se mueven a un ritmo constante y, a medida que Júpiter se acerca o se aleja, el reloj se atrasa o se adelanta. Usando ese efecto es posible medir la velocidad de la luz”, explica Jorge Hernández Bernal.

 

El único requisito para unirse a este grupo es ser estudiante –no exclusivamente de la universidad– y pagar una cuota de 10 euros. Además, también está la figura de simpatizante para cualquier persona interesada. Algunos socios comparten sus propios telescopios, pero Supernova también dispone de materiales gracias al apoyo del Espacio de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca.

 

La astronomía es uno de los temas que más interés suscita dentro de la divulgación, pero “hay un peligro”, asegura el presidente de Supernova, “que la gente realmente no sabe qué es la ciencia, incluso puedes acabar una carrera de ciencias sin saber en qué consiste el método científico”.

 

CONTRA LA PSEUDOCIENCIA

 

Ahí es donde aparece la confusión, propiciada por “programas como el de Iker Jiménez y por toda la pseudociencia que invade la sociedad” y que no permite distinguir la visión científica de la que no lo es. Por ejemplo, “se puede hablar de vida extraterrestre científicamente a pesar del poco material que tenemos para ello, porque hay una rama de la ciencia que es la astrobiología, pero hablar de naves espaciales que han aterrizado en la Tierra no tiene nada que ver con eso, porque no hay ninguna prueba”.

 

En general, a la mayor parte de la población le suenan conceptos que se manejan en astronomía, como el de “agujero negro”, pero solo tienen una idea aproximada porque en muchos casos, como éste, se trata de ideas complejas. Incluso otros términos que parecen más sencillos, como “planeta”, resultan polémicos incluso entre la comunidad científica. “Plutón fue degradado de la categoría de planeta a la de planeta enano, porque además de estar orbitando el Sol y ser un cuerpo esférico, para ser un planeta es necesario no compartir órbita con otros cuerpos menores. Por eso, me gusta preguntarles a los niños qué ha pasado con Plutón y algunos piensan que ha dejado de existir”, comenta el presidente de Supernova.

 

Por otra parte, los propios estudiantes de física carecen de una formación específica en astronomía. “La astrofísica es una cosa y la astronomía observacional es otra, no es lo mismo aprender cómo funcionan las cosas en el espacio que manejar un telescopio”, comenta.

 

“Cuando algo te apasiona, la carrera queda lejos de satisfacerte por completo”, apunta Jorge Hernández, que más allá de los conocimientos, destaca la importancia de “saber cómo hacer las cosas” a la hora de organizar actividades como una observación astronómica: detalles como pedir permisos o difundir el evento.

 

Además, “en la universidad tendría que haber filosofía e historia de la ciencia en una carrera de cómo física, y quizá también divulgación, porque muchas veces nos enfrentamos a ello y vemos que algo falla para que funcione bien”.