La Asociación Amigos de Madrigal organiza su visita nocturna en Madrigal de las Altas Torres

El personaje de este año es la Madrigaleña Catalina de Valmaseda y San Martin, más conocida como Catalina de Cristo.

Mañana, viernes, a las 23:00h, desde la vieja Olma de Santa María del Castillo, realizaremos un viaje en el tiempo, conoceremos el Madrigal del S XVI de la mano de Catalina de Valmaseda. Milagros, anécdotas, fenómenos paranormales, peste negra y la vida de la religiosa en Madrigal.

 


Historia

Entre las primeras discípulas de la santa: Catalina de Cristo

En la clausura de las Descalzas de San José de Pamplona se conserva el cuerpo incorrupto de una de las seguidoras de Santa Teresa, Catalina de Cristo (1544-1594), que ingresó en Medina del Campo como carmelita descalza y ayudó a la santa en la fundación de Soria, para la que fue designada como priora, por expreso deseo de la santa de Ávila.

 

Catalina fue fundadora de los carmelos de Pamplona y Barcelona. Llevó una vida ejemplar como religiosa, que conocemos por la biografía que de ella escribió Leonor de la Misericordia (Ayanz y Beaumont), editada años pasados y por la obra publicada por Lanuza en pleno siglo XVII. La Madre Catalina vivió desde niña experiencias sobrenaturales, al igual que otros místicos, destacó por sus dones de profecía y fue considerada por los historiadores de la Orden como “vivo retrato de Santa Teresa”.

 

Al poco de morir en Barcelona, su cuerpo fue encontrado incorrupto y fue examinado por los médicos de la ciudad condal, siendo visitado por los reyes en 1600. Por mandato del Padre General fray Francisco de la Madre de Dios, su cadáver fue trasladado al Carmelo pamplonés en 1604.

 

A instancia de las religiosas de Pamplona se inició el proceso de beatificación de la Madre Catalina de Cristo, ayudándose de estampas postulatorias. Sabemos que el Padre Gracián, que tanto intervino en la fundación del carmelo pamplonés, escribía desde Blaye el 21 de junio de 1607, advirtiendo sobre los encargos de estampas de Catalina de Cristo y Teresa de Jesús. En lo que se refiere a las de Catalina de Cristo, sabemos que, en 1603, se hizo abrir una lámina en Roma a costa de Francisco de Soto, de la que se conserva un bello ejemplar estampado en uno de los libros de la Vida de la Venerable Catalina de Cristo. A ese ejemplar no se puede referir el Padre Gracián, con lo que por fuerza hemos de pensar que la imagen que encargaba Leonor al carmelita, hay que ponerla en relación con la lámina que abrió Jehan Wierix. 

Fuente: Universidad de Navarra