La Asociación Agraria solicita una reunión con la Junta para valorar la quema de rastrojos

La campaña de quema de rastrojos de cereal, con motivos fitosanitarios, cuyo objetivo es erradicar las plagas, terminó ayer, 1 de diciembre, en nuestra provincia y también en Castilla y León. La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha calificado esta medida, aprobada por la Junta de Castilla y León tras años de prohibición, como "descafeinada", tanto por las restricciones impuestas como por la tardanza de su autorización.

 

Recordamos que la Junta autorizó un calendario de quemas muy reducido, entre el 31 de octubre y el 1 de diciembre, con solamente seis días para cada una de las zonas, que en nuestra provincia fueron dos: las comarcas de Ávila y la de Arévalo-Madrigal.

 

Para ASAJA un fallo principal de la convocatoria fue dejar fuera de las quemas las cunetas y áreas cercanas a infraestructuras, que actúan como reservorios para topillos y plagas, y la exclusión de las tierras abandonadas calificadas como monte.

 

De las 500.000 hectáreas que podrían haberse quemado en Castilla y León, solamente han pedido autorización unas 30.000, una superficie simbólica y alejada de las previsiones.

 

ASAJA valora la recuperación de esta medida y considera que ahora que ya va a finalizar es el momento de analizarla y rectificar los aspectos mejorables, por lo que pide una reunión con las Consejerías de Agricultura y Ganadería y Fomento y Medio Ambiente. Con esta reunión, la OPA busca mejoras para el futuro que permitan controlar la proliferación de plagas y permitir un equilibrio sostenible entre producción y medio ambiente.

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