La asesina de los niĂąos discapacitados de Boecillo acepta los 45 aĂąos de cĂĄrcel impuestos por el juez

La sentencia incluye la prohibiciĂłn de, una vez cumplida la condena, acercarse a Salamanca, Burgos y Valladolid por espacio de siete aĂąos.

La extrabajadora de Mensajeros de la Paz Graciela L.B. ha ratificado hoy, de forma definitiva, la aceptaciĂłn de una condena global de 45 aĂąos de cĂĄrcel como autora del triple asesinato de tres menores discapacitados en agosto de 2011 en Boecillo, con lo que la sentencia de conformidad alcanzada ha puesto fin al proceso y ha evitado la celebraciĂłn del juicio con jurado popular inicialmente previsto.

La condenada, su letrada y el Ministerio Fiscal ya habĂ­an rubricado el acuerdo el pasado dĂ­a 18 de junio, en el que, amĂŠn de la pena privativa de libertad por tres delitos de asesinato (artĂ­culo 139.1 del CĂłdigo Penal), sin circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, se incluĂ­a la prohibiciĂłn de, una vez cumplida la condena, acercarse a Salamanca, Burgos y Valladolid--es el lugar de residencia de los padres de las vĂ­ctimas--por espacio de siete aĂąos.

Sin embargo, dicha conformidad tenĂ­a que ser refrendada hoy por la filicida, como finalmente ha ocurrido, aunque para ello el magistrado que presidĂ­a la sala ha tenido que ordenar la lectura Ă­ntegra del pacto debido a la actitud un tanto reticente y dubitativa de Graciela a la hora de dar su visto bueno.

De hecho, interpelada sobre si se declaraba culpable, la procesada, con la boca cerrada, se ha limitado a emitir un sonido gutural de aceptaciĂłn, y asĂ­ hasta en dos ocasiones, con lo que el magistrado la ha conminado a que respondiera con un sĂ­ o un no.

Obtenida la respuesta afirmativa, y dado que Graciela aĂşn parecĂ­a no estar muy satisfecha con la idea de declararse culpable, el presidente de la sala ha vuelto a preguntarle si reconocĂ­a tanto los hechos que se le imputan como la calificaciĂłn de los mismos y las penas aparejadas, a lo que la filicida ha respondido entonces con un movimiento de cabeza. "ÂżMe hace el favor de decĂ­rmelo de palabra?", ha reclamado enĂŠrgico el magistrado, que finalmente ha obtenido un sĂ­, aunque pronunciado de forma tenue y no muy convincente.

RENUNCIA A LA ÚLTIMA PALABRA

Cumplimentado el tråmite, sin que la autora del triple asesinato hiciera uso al derecho de pronunciar unas últimas palabras, el juicio ha quedado visto para sentencia, que no serå otra que la misma que ha sido pactada entre las partes y que se ha visto posibilitada, fundamentalmente, debido a que las tres acusaciones particulares, en representación de los padres de cada uno de los niùos asesinados, se retiraron del proceso tras llegar a un acuerdo indemnizatorio con Mensajeros de la Paz y su aseguradora.  

Lo mĂĄs llamativo de la vista es que la sala del jurado de la Audiencia de Valladolid ha contado tan sĂłlo con la presencia de representantes de los medios de comunicaciĂłn, en ausencia de familiares de los niĂąos fallecidos y, sobre todo, del marido e hija de la filicida.

Los cadĂĄveres de tres menores discapacitados de 3, 9 y 14 aĂąos que la acusada tenĂ­a a su cargo en el centro 'Nuevo Amanecer' de Mensajeros de la Paz, sito en el nĂşmero 1 de la calle Almendro, en la urbanizaciĂłn El Moral de Boecillo, aparecieron el dĂ­a 15 de agosto del pasado aĂąo en su habitaciĂłn y con sus cabezas cubiertas con papel de cocina film. La autopsia constatĂł como causa de la muerte la asfixia mecĂĄnica.

La procesada, que ha sido declarada imputable por los forenses, pese a reconocer que sufre un trastorno adaptativo y presenta una personalidad histriĂłnica y tendente a la exageraciĂłn, ha venido sosteniendo hasta ahora que no recuerda nada de lo ocurrido aquel trĂĄgico dĂ­a.

Gabriela L.B, de origen uruguayo, ya protagonizĂł un intento de suicidio el 10 de septiembre del pasado aĂąo, cuando, de forma voluntaria, se arrojĂł desde una terraza del Centro Penitenciario de Valladolid y sufriĂł diversas fracturas, mientras que dieciocho dĂ­as despuĂŠs, cuando se recuperaba de las lesiones en el ClĂ­nico Universitario, aprovechĂł un descuido de los sanitarios para abrirse los puntos de la herida.