Juzgar la foto de las Azores

Artículo de opinión de José Alberto Novoa, coordinador provincial de IUCyL en Ávila. 

Lo dijimos alto y claro durante meses y en muchas ocasiones: la guerra de Irak era una farsa.

 

Miles de personas se sumaron a las diferentes convocatorias bajo el lema “No a la Guerra”. El movimiento ciudadano era evidente y su respuesta también: no queríamos una guerra contra Irak por principios, pero además no la queríamos porque todas las afirmaciones que pretendían justificarla eran falsas. Una vez más, 16 años después, se ha demostrado, gracias el Informe Chilcot, que la ciudadanía tenía razón.

 

La “foto de las Azores” ha quedado en evidencia. Lo que pretendía ser una demostración de fuerza para instaurar un nuevo poder mundial se ha venido abajo, sin que sus responsables reconozcan lo que, a todas luces, es evidente: el único interés en la guerra de Irak era su petróleo y una desastrosa reconstrucción posterior. Toda una operación política, militar e informativa destinada a justificar la barbarie, y a demostrar al mundo quiénes son los que mandan.

 

Bush, Blair, Aznar y Barroso, son culpables y responsables de aquella atrocidad que hoy sigue teniendo eco en las calles de Irak y en las ciudades de Europa. No es posible desvincular el actual momento de oleadas terroristas en Oriente Medio y en Europa, de la guerra de Irak. Los que pretenden hacerlo siguen mintiendo y tratando a la gente como estúpida.

 

El monstruo que hoy sufrimos lo crearon quienes pretendían establecer un Nuevo Orden Mundial justificándose en los atentados del 11 S. La nueva era que pretendían inaugurar ha dado sus frutos; hoy el mundo occidental está más atemorizado por el terrorismo. Este temor unido a la crisis económica y al rechazo a los refugiados, prepara un caldo de cultivo excelente para la reaparición de la extrema derecha y la consolidación de políticas restrictivas en favor de la “seguridad” y contra las libertades.

 

El Informe Chilcot deja claras las intenciones y las irregularidades con las que se actuó desde la administración norteamericana y la británica, y sobre cuál era el papel del presidente Aznar en aquel momento; estaba dispuesto a todo. Necesitaba encontrar su lugar en la Historia, aunque fuera a costa de la sangre de inocentes, y no solamente irakíes.

 

En España hemos enfrentado y sufrido las mentiras y las consecuencias de aquella guerra, y en la memoria de todos están las manifestaciones masivas contra la guerra, de febrero y marzo de 2003, y las lágrimas de las víctimas de Madrid de 2004. La memoria no se borra aunque los dirigentes del Partido Popular miren hacia otro lado y no quieran asumir ninguna responsabilidad sobre las consecuencias de la invasión de Irak. No les vamos a pedir que cambien su actitud hacia la gente y dejen de considerarla idiota, porque sería inútil. Pero sí cabe la posibilidad de que, en los tiempos que corren, pudiera darse una lección de Justicia contra la “foto de las Azores” en favor de la paz, que representara un escudo defensivo frente al terrorismo. Ojalá hubiera humanidad y altura política suficiente para que Bush, Blair, Aznar y Barroso, fuesen llevados ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, genocidio, agresión y lesa humanidad. Supondría un gran avance de madurez democrática, un salto cualitativo para el mundo occidental y un freno evidente para las acciones terroristas del Daesh.