Juegos que acaban en desgracia

El juego de estos dos perros acaba con un final amargo, para el más pequeño.

Ya lo decía el refrán, "tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe". Pues eso es lo que paso con los dos caninos del vídeo, tanto jugó el perro pequeño con el grande que al final éste se lo comió.

 

Parece como si el perro grande no quisiera hacerlo, pero lo cierto es que se tragó a su compañero de juegos.