José Ramón Álvarez, nuevo Doctor en la UCAV

Cum Laude en su Tesis Doctoral “Delitos contra la seguridad vial"

El profesor de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) José Ramón Álvarez Rodríguez ha obtenido la calificación de Sobresaliente Cum Laude en su Tesis Doctoral “Delitos contra la seguridad vial: especial referencia a la conducción influenciada desde la perspectiva penal, procesal y policial”, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Además, de ejercer como profesor en la UCAV, José Ramón Álvarez es Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía y Profesor del Centro de Formación de la Policía, Departamento de Ciencias Jurídicas desde septiembre de 1993.

En su actividad docente, imparte clases de Derecho Penal y Práctica Jurídica a la Escala Ejecutiva, y de Derecho Procesal-Penal y Seminario sobre el Atestado Policial a la Policía Local de Castilla y León. Asimismo, ha dirigido e impartido seminarios sobre las Oficinas de Denuncias y Atestado Policial a la Escala Básica y a la Policía Local de Castilla y León, además de haber impartido cursos monográficos para la formación de Policías Locales. Es miembro del Tribunal de Oposiciones CNP.


“Delitos contra la seguridad vial”

En la defensa de su proyecto de investigación sintetizó los principales factores causantes de la siniestrabilidad viaria (el factor humano, las distracciones, la negativa influencia del alcohol y las drogas en las capacidades psicofísicas del conductor). El análisis jurídico-penal in extenso de los ilícitos de conducción a velocidad excesiva, la conducción afectada por la influencia de bebidas alcohólicas y de drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas; y, en menor calado se trata la negativa a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcohol y la presencia de drogas tóxicas. Y, en la última parte, de naturaleza procesal-policial, se han analizado los diferentes medios probatorios que pueden ser evidenciadores de las distintas conductas penales objeto de análisis.

De todo lo expuesto, destaca:
Que, aún siendo en la actualidad, los siniestros circulatorios elevados, sobre todo los fines de semana; en nuestro país, parece que se está produciendo una pequeña o gran revolución silenciosa, proclamada a través del descenso en la tasa de mortalidad y de heridos graves. Todo apunta a que estamos empezando a cambiar algunas cosas, significándose, sobre todo, por el descenso de ingesta alcohólica, y por la reducción de la velocidad.

Quizás sea porque, muchos han adquirido la “madurez” en seguridad vial, o porque, se incrementó la vigilancia y los controles de la policía de tráfico, porque hay temor a perder el carné o la licencia de conducir, porque los ilícitos penales contra la seguridad vial han aumentado sus penas, porque se han tipificado nuevas conductas.

Sin embargo, llama la atención que la accidentalidad de las furgonetas ha aumentado considerablemente (12%, en 2010), debido, entre otras razones, porque su velocidad supera en bastantes ocasiones la de los turismos, porque no tienen limitada la velocidad, no llevan tacógrafo. Sus conductores no están obligados a realizar las paradas periódicas, y consecuentemente se producen salidas de la vía, colisiones fronto-laterales.

La presencia de sustancias psicoactivas entre los conductores durante los años 2009-2010 ha sido casi el doble que el alcohol, porque, mientras que hay una creciente conciencia de abstenerse de ingerir alcohol a la hora de conducir, no existe casi ninguna de no hacerlo una vez se ha consumido sustancias estupefacientes, sobre todo, cannabis y cocaína.

Por lo que se refiere a la “velocidad típica”, aún, tratándose de un delito de prueba tasada, y admitiendo el exceso de velocidad como prueba suficiente para el perfeccionamiento del tipo, se ha de consignar en el atestado policial que se instruya, las circunstancias de la vía, meteorológicas, densidad del tráfico, otros riesgos concurrentes. Las señales limitadoras de velocidad, su ubicación, visibilidad y estado material. Asimismo, resulta procedente identificar del aparato cinemómetro que captó la imagen del vehículo y su estado de verificación y demás circunstancias en que se produjo la acción.

Con la regulación penal de la “tasa típica” se ha pasado de un presunción iuris tantum a una presunción iuris et de iure, con lo cual cualquier persona que supere esta tasa legal ya habrá incurrido en infracción penal, no siendo necesario demostrar la influencia por otros medios de prueba, se presume racionalmente la perturbación de las condiciones psicofísicas del sujeto activo.

En cuanto a los elementos probatorios, dada la configuración típica de los delitos contra la seguridad vial, son comúnmente utilizados los instrumentos técnicos de detección (etilómetros, cinemómetros), los análisis biológicos, la prueba de indicios, los informes técnicos del siniestro, la testifical de de los agentes de la autoridad, aunque nada obsta, para que las declaraciones del propio imputado o de terceros, sean coadyuvantes a la hora de determinar la culpabilidad o inocencia.


Publicaciones

  • Coautor de un libro “Metodología del Atestado Policial: aspectos procesales y jurisprudenciales”. Editorial Tecnos, 5ª Edición.
  • Autor del libro “El atestado policial completo. Pieza clave en los juicios rápido y delitos contra la seguridad vial, relativos a las propiedad intelectual e industrial y a la violencia doméstica”. Editorial Tecnos, 2ª Edición.
  • Coautor del libro “La entrada y registro en lugar cerrado. Consideraciones procesales, jurisprudenciales y policiales”. Editorial Tecnos, 1ª Edición.
  • Manual de “Práctica Jurídica del Atestado Policial”. Primer Curso de Escala Ejecutiva. Centro de Formación de la Policía.
  • Diversas publicaciones en revistas técnicas: la conducción bajo los efectos del alcohol, la legítima defensa, el allanamiento del domicilio de las personas jurídicas.