José Luis Gutiérrez Robledo y Raimundo Moreno Blanco presentan 'La iglesia de Barromán: arquitectura y arte'

El próximo sábado 9 de noviembre a las 17,30, tendrá lugar la presentación del libro 'La iglesia de Barromán: arquitectura y arte', escrito por José Luis Gutiérrez Robledo y Raimundo Moreno Blanco, que se llevará a cabo en el propio templo del municipioCon el libro los autores se suman al homenaje de los vecinos y Ayuntamiento de la localidad a D. Saturnino Fernández Martínez, su párroco desde hace ahora 50 años, en los que ha cuidado y enseñado el edificio de forma ejemplar

Barromán es hoy una pequeña población de unos 200 habitantes que se encuentra al norte de la provincia de Ávila, en la carretera que une Arévalo y Madrigal de las Altas Torres. Cuenta en el centro de su casco urbano con un singularísimo templo que conserva una cabecera de tres ábsides insertos en un alto torreón de planta semicircular, configurándose con ello un ejemplo único en la historia de la arquitectura medieval española.

 

De forma muy resumida y gráfica, podría decirse que por su estructura se asemeja a un cubo de la muralla de Ávila en cuyo interior se hubiese edificado la cabecera de una iglesia de tres naves. A esta cabecera de la primera mitad del siglo XIII se sumaba originalmente un cuerpo más corto y angosto que el actual, que a mediados del XVI fue completamente reformado abriéndose en él grandes arcos renacentistas que favorecieron la visibilidad y modificaron el concepto de espacio aproximándolo al de templo de naves de salón.


Posteriormente el edificio fue enriquecido en los siglos del Barroco, especialmente con dos capillas laterales trazadas por fray Juan de Santa Teresa, uno de los arquitectos más reconocidos de la orden carmelitana durante la primera mitad del siglo XVIII y que cuenta con obras de interés por toda la Península, desde Galicia a Murcia.

 

Acompañando estas reformas se instalaron en las capillas y altar mayor siete magníficos retablos barrocos con sus correspondientes tallas y relieves de mano de escultores de prestigio en Castilla. Finalmente, ya en la segunda mitad del siglo, se sumaron una buena sacristía adosada al norte cubierta por una cúpula decorada con motivos rococó y con una espléndida cajonera, y se sustituyó la armadura del cuerpo de naves por las bóvedas tabicadas que hoy muestra.


Se trata por tanto de un edificio tan rico como complejo, único en la Península en lo que respecta a su parte medieval, y notable muestra de diferentes estilos que configuran sin duda uno de los conjuntos más interesantes de la provincia de Ávila.