Japón quiere reafirmarse como el equipo más fuerte de Asia

La selección de Japón continuará este verano con su idilio con los Mundiales, una relación que comenzó hace 16 años en Francia 1998, donde los nipones consiguieron su primera participación en el máximo evento internacional y, desde entonces, no han fallado a su cita con la Copa del Mundo.

 

FICHA TÉCNICA

Participaciones en Mundiales: Cinco (1998, 2002, 2006, 2010 y 2014).

Títulos: Ninguno.

Mejor resultado: Octavos de final (2002 y 2010).

Palmarés: Cuatro Copas Asiáticas (1992, 2000, 2004 y 2011).

Cómo se clasificó: Primero del Grupo B de la AFC.

Calendario de la primera fase

15/06 03.00 Recife Costa de Marfil-Japón.

20/06 00.00 Natal Japón-Grecia.

24/06 22.00 Cuiabá Japón-Colombia.

En su debut en un Mundial en el país galo, el equipo japonés no estuvo a la altura de las expectativas y cayó en los tres partidos de la liguilla. Sin embargo, en el evento celebrado en Corea y Japón en 2002, cumplieron con su papel de anfitriones e hicieron historia en su propio territorio en la primera prueba reina organizada en Asia, al clasificarse para la ronda eliminatoria como campeones de un grupo que también incluía a Rusia, Bélgica y Túnez. Pero no pudieron con Turquía, posterior bronce del certamen, en la siguiente ronda, y además vieron como los coanfitriones llegaban hasta las semifinales.

Tras otro paso sin pena ni gloria en Alemania 2006, el combinado asiático progresó en Sudáfrica a la segunda fase a expensas de equipos como Camerún, al que ganó 1-0, y Dinamarca, al que derrotó por 1-3, cayendo únicamente ante la subcampeona del mundo, Holanda. En el duelo de octavos de final, estuvo a punto de sorprender a Paraguay, pero los sudamericanos acabaron inclinando la balanza a su favor en la tanda de penaltis, después de 120 minutos de juego que finalizaron sin goles.

Por ello, Japón viaja a Brasil con la intención de, al menos, repetir aquel logro y acceder a los primeros cruces, donde cualquier opción de pasar a cuartos sería una nueva ilusión para un país que no ha disfrutado de muchas oportunidades en el primer plano internacional, aunque goza de una buena cantera y un combinado nacional femenino de primer nivel, lo que demuestra el crecimiento incesante de este deporte en el país del 'Sol Naciente'.

Para prepararse de cara a este Mundial, a lo largo de los dos años que ha durado la competición clasificatoria, Japón fue de menos a más a las órdenes del preparador italiano Alberto Zaccheroni. El nuevo combinado nipón, que tardó en asimilar los conceptos tácticos del técnico italiano, no inició con buen pie la fase de clasificación y sufrió derrotas frente a Uzbekistán y Corea del Norte antes de certificar su presencia en la cuarta ronda.

No obstante, jugadores de la talla de Honda, Kagawa u Okazaki dieron un paso adelante y la selección japonesa comenzó a carburar en la última fase. Dos goleadas frente a Omán (3-0) y Jordania (6-0) permitieron al cuadro nipón destacarse en el primer puesto de su grupo. Pese al empate a 1-1 cedido frente a Australia, las derrotas de Omán e Irak colocaron a los pupilos de Zaccheroni al borde de la clasificación, retrasada por una inesperada derrota en Jordania y certificada finalmente con otro empate con los 'Socceroos'.

En Brasil, Japón buscará continuar reafirmándose como la selección más potente de Asia. No obstante, para ello deberá, al menos, pelear por la clasificación a los octavos de final en un Grupo C que comparte con Colombia, Grecia y Costa de Marfil, bastante igualado pese al favoritismo de la selección 'cafetera'.

Además, Japón, con una buena base de juventud como se pudo comprobar en los pasados Juegos de Londres donde fue cuarta derrotando incluso en la fase de grupos a la favorita España, ya conoce el entorno después de jugar la Copa Confederaciones donde mostró todas sus virtudes, pero también sus todavía deficiencias, sobre todo a nivel defensivo, marchándose sin ganar y con derrotas ante Brasil (3-0), Italia (4-3, donde fue ganando 0-2) y México (2-1).

AGARRADOS A LA CALIDAD DE KAGAWA Y HONDA

Japón apenas ha cambiado con el paso de los años y base sus posibilidades en el talento técnico de sus jugadores, sobre todo en el mediocampo, donde residen sus mejores futbolistas, personificados en Shinji Kagawa y Keisuke Honda.

El primero espera que el Mundial le devuelva el esplendor que vivió y que se ha difuminado desde su adiós a la Bundesliga para fichar por el Manchester United, donde ni con Alex Ferguson ni con David Moyes ha tenido continuidad. El talentoso jugador ha anotado tan sólo seis goles con los 'red devils' en dos campañas, muy lejos de las cifras que ofreció en el Dortmund donde demostró todas sus cualidades.

Junto a él, encargado de llenar el vacío dejado por la marcha de Hidetoshi Nakata y Shunsuke Nakamura, sigue Honda, futbolista del AC Milan, un jugador cuyo mayor peligro reside en un calidad en el golpe de balón.

También destaca el delantero del Mainz 05 Shinji Okazaki, máximo goleador del Grupo B de la fase de clasificación en Asia, con ocho tantos en catorce encuentros, mientras que atrás tienen más problemas, pese a tener a dos laterales de buen recorrido como Uchida y Nagamoto.

ZACCHERONI, MENTALIDAD ITALIANA DE ATAQUE

El encargado de encajar todas esas piezas en el puzle nipón será el preparador Alberto Zaccheroni, extécnico de equipos como la Juventus, el AC Milan o el Inter y que cambió su trayectoria en los banquillos italianos para asumir el cargo de seleccionador japonés tras el Mundial de Sudáfrica 2010.

Este entrenador, cuyo comienzo al frente del equipo fue dubitativo y tardó en carburar, ha conseguido que Japón sea un auténtico bloque a la hora de defender y atacar, con mucha inteligencia táctica y buena circulación de balón, lo que le convierte en un conjunto completo, ofensivo y difícil de batir.

Aunque su continuidad tras el Mundial de Brasil no está asegurada, es más, han aparecido rumores con entrenadores de la Liga española como posibles sustitutos, su trayectoria al frente del equipo le avala, ya que consiguió alzarse con la Copa Asiática en 2011, y espera conseguir en el continente sudamericano un éxito sin precedentes, repitiendo, al menos, la última actuación nipona en una Copa del Mundo e intentando colarse en unos cuartos de final que se antojan muy complicados.