Izquierda Unida relaciona la precaria situación económica y laboral de Ávila con la caída de usuarios en los programas de conciliación

El retroceso en el número de inscritos en Madrugadores y Tardes en el Cole, de 850 a los 380, “debería obligar a una profunda reflexión a los responsables de la consejería de Educación sobre lo que verdaderamente se esconde tras una caía de más del 55%”

Izquierda Unida de Ávila considera preocupante y objeto de reflexión el elevado descenso en el número de usuarios en los programas de conciliación de la vida familiar, escolar y laboral tales como  Madrugadores y Tardes en el Cole, un descenso “demasiado pronunciado como para pasar por alto” que ha llevado las cifras de los 850 del pasado curso a los 380 del presente. “La consejería de Educación no puede pasar por alto las mismas, pues son cifras que nos están indicando que la precaria situación económica y laboral de las familias abulenses les impide hacer uso de este servicio” comenta José Alberto Novoa, coordinador provincial de Izquierda Unida de Ávila, que recuerda que desde el curso 2012 se trata de un servicio de pago, “un castigo para las familias que requieren de este servicio”.

 


Izquierda Unida de Ávila lamenta que este hecho no haya querido ser evaluado ni analizado por la Junta de Castilla y León, “quizás porque ponga de manifiesto lo que no quieren oír, y es que las familias no pueden permitirse el lujo de pagar lo que cuesta. Prefiere hacer publicidad de lo que la administración regional dedica a estos programas de conciliación”. Para el coordinador provincial “lo que necesitan ahora los abulenses no es este tipo de propaganda, sino que los responsables políticos del Partido Popular reflexionen por qué se produce una reducción de más del 55% de la caída de usuarios, una caía desde los 850 del 2012 a los 380 de 2013”.

 


Izquierda Unida teme que bajo esta “pretendida” caída de usuarios a costa del cobro del servicio el Partido Popular busque la eliminación definitiva de los programas Madrugadores y Tardes en el Cole “en el momento en el que la Junta de Castilla y León considere que no es rentable, y por tanto pueda ahorrarse un poco más del ya escaso presupuesto destinado a estos programas”. Un presupuesto paulatinamente menor y que ha derivado en la creación de un impuesto por conciliación laboral, familiar y escolar que este año será de 26,22 euros mensuales tras su incremento en un euro respecto al curso anterior.