IU Ávila insiste en reclamar responsabilidades ante la “penosa gestión” de la pérdida de pruebas radiológicas

José Alberto Novoa, coordinador provincial de Izquierda Unida de Ávila, califica de “vergonzosa” la gestión de un asunto “que aún no sabemos cuánto va a costar a las arcas públicas y por la que de momento nadie ha querido responder”.

Soluciones y responsabilidades. Son las dos cuestiones en las que Izquierda Unida de Ávila puso el acento ante la pérdida de miles de pruebas radiológicas en Ávila.

 

Cuestiones en las que sigue insistiendo la formación de izquierdas tras conocerse que la recuperación de estas imágenes se está llevando a cabo a través de una empresa en Alemania y que a su vez ha dado traslado a los discos duros a Estados Unidos a fin de lograr la recuperación de los datos perdidos. Un procedimiento “que pone en evidencia la nefasta gestión de la sanidad pública en Ávila y por extensión en Castilla y León” apunta José Alberto Novoa, coordinador provincial de Izquierda Unida de Ávila. Una gestión en la que sigue reclamando “responsabilidades al máximo nivel. Las exigimos en su momento y las seguimos exigiendo”.


Para Izquierda Unida de Ávila “la consejería de Sanidad ha quedado en evidencia con un modelo de gestión sanitario basado en lo privado, en la externalización de servicios y en los recortes”. Un caso “de suma gravedad pero ante el que ningún responsable ha querido asumir las responsabilidades de su cargo” indica en referencia tanto al consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, como de la responsable del Complejo Hospitalario de Ávila, María Antonia Pedraza. “Nadie ha querido responder por los errores de su gestión en un asunto que aún desconocemos cuánto va a suponer, a mayores, a las arcas públicas”. Porque para el coordinador provincial de Izquierda Unida de Ávila, “a aquellos que hacen una apuesta por un modelo sanitario privado cabría preguntarles por cuánto nos va a salir esta migración de datos por Alemania y Estados Unidos”.


​ “Todo este asunto pone una vez más de manifiesto que la política sanitaria desde la Consejería de Sanidad de Castilla y León deja mucho que desear, algo que lleva a preguntarnos sobre si se trata de una tarea que le viene grande al Consejero, o si forma parte de una estrategia de deterioro de la sanidad pública por la vía del desprestigio, para continuar una política de privatizaciones, pero lo que está clarísimo es que, en este asunto, nadie asume ninguna responsabilidad ni dimite, lo cual hace pensar en que la preocupación por los puestos y los sillones está, para algunos, por encima del interés general y en concreto de los pacientes afectados y de las arcas pública perjudicadas”.