IU apoya la huelga del día 9 en educación

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Jóvenes de Izquierda Unida llaman a participar en la jornada de huelga contra la LOMCE y en defensa de la Educación Pública

Jóvenes de Izquierda Unida de Ávila hace un llamamiento a la participación activa en la jornada de huelga convocada el próximo 9 de mayo en el ámbito de la educación. Una convocatoria a nivel nacional que por primera vez se realiza a todos los niveles educativos y ante la que  Jóvenes de Izquierda Unida de Ávila quiere sumar su voz a la de la gran mayoría de la comunidad educativa para exigir la retirada del proyecto de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) así como la defensa de la Educación Pública.

 

Para Montserrat Sánchez, responsable de Jóvenes de Izquierda Unida de Ávila, “tenemos que decir un claro y rotundo no. Un no a una contrarreforma impuesta sin debate previo, sin contar con el profesorado y a espaldas de la comunidad educativa, que resulta antidemocrática suprimiendo las competencias de la comunidad educativa en la gestión de centros y optando por una dirección unipersonal nombrada por la administración”.

 

Desde el área de juventud de Izquierda Unida de Ávila se entiende que con la LOMCE “nos vamos a encontrar con una contrarreforma que no cuenta con financiación suficiente” por culpa de un escenario de recortes brutales “que someten a la educación pública a los intereses económicos, beneficiando con ello la enseñanza privada y atentando contra la igualdad de oportunidades con unos criterios elitistas e implantando un modelo ideológico con una educación mayoritariamente católica y sexista”, ya que se suprimirán aquellas asignaturas que fomentan el pensamiento crítico y los valores sociales y humanos. “Un ciudadano que no es crítico y no participa es más fácil de adoctrinar” entiende Sánchez.

 

“Los  jóvenes nos vamos a encontrar con una verdadera carrera de obstáculos –explica Montserrat Sánchez- ya que desde los 13 años se restauran itinerarios segregadores  con continuas reválidas excluyentes, así como un examen de ingreso propio que cada universidad realizará, estableciendo universidades de primera y segunda categoría, según la dificultad de sus pruebas. Sin olvidarnos de la devaluación que sufrirá la FP, ya que se extiende la oferta a los centros concertados y ofreciendo estudiantes a empresas como mano de obra barata”.