Instituciones Penitenciarias amplía la vigilancia a presos islamistas con el control de sus comunicaciones

El pasado 11 de julio de 2014, este Departamento publicó una primera instrucción en la que establecía el "Nuevo Programa para la prevención de la radicalización en los establecimientos penitenciarios".

Instituciones Penitenciarias aprobó la semana pasada una nueva Instrucción interna mediante la cual ordena ampliar la vigilancia de los presos islamistas aumentando el número de reclusos a los que se dará tratamiento dentro del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) en el colectivo "características especiales". Este seguimiento otorga libertad a los directores de los centros para intervenir sus comunicaciones "por razones de seguridad", según el documento al que ha tenido acceso Europa Press.    

  

"La coexistencia de ataques terroristas por radicales islámicos en los últimos meses y la amenaza que puede suponer para España y otros países de nuestro entorno determinan la necesidad de establecer una acción integral y única de prevención, seguimiento y tratamiento de quienes han manifestado de alguna forma signos de radicalización islámica, a fin de evitar cualquier célula de tales características en el interior de los Establecimientos Penitenciarios", argumenta la citada instrucción firmada el pasado martes por el secretario general de Prisiones, Ángel Yuste.

  

El pasado 11 de julio de 2014, este Departamento publicó una primera instrucción en la que establecía el "Nuevo Programa para la prevención de la radicalización en los establecimientos penitenciarios", que fue desarrollado en otra instrucción del 1 de octubre. En ese plan se establecían tres categorías para clasificar a los presos islamistas: A (altamente radicalizados), B (medianamente radicalizados) y C (suspectibles de radicalización).

 

ESTABLECIDOS EN TRES CATEGORÍAS

  

Los internos que fuesen incluidos en las categorías A y B recibirían el tratamiento de presos FIES, pero se excluía "de forma expresa" a los del grupo C. La novedad ahora es que Prisiones ha decidido incluir también como FIES a los presos susceptibles de radicalización, el grupo C. "Convergen en la actualidad circunstancias para modificar la categorización del Grupo C", indica la instrucción en la que hace referencia al "Plan estratégico nacional de la lucha contra la radicalización violenta" aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 30 de enero.

    

Por último se añade también que "en el ámbito del conocimiento de las relaciones del recluso con el mundo exterior (...) los directores de los Establecimientos Penitenciarios, para los internos incluidos en el Grupo C, valorarán la oportunidad, en su caso, de adoptar acuerdos de intervención de comunicaciones por razones de seguridad y buen orden del Establecimiento Penitenciario, adoptando los controles y medidas de seguridad adecuadas durante el transcurso de las diversas comunicaciones".

  

Se apela a la seguridad y el buen orden del centro penitenciario porque en el pasado se han dado casos de presos que, desde el interior de las prisiones, facilitaban datos sobre objetivos, incluyendo a los propios funcionarios de prisiones. También se podrían aportar datos de la seguridad, la estructura o el funcionamiento de la cárcel, lo que podría fomentar planes de huida.

 

PRESOS FIES

  

Estar dentro del Fichero de Internos de Especial Seguimiento no condiciona el régimen de vida en la cárcel ni afecta al modo de cumplir la condena en prisión, según han informado a Europa Press fuentes penitenciarias. Puede haber presos FIES tanto en aislamiento como en segundo o tercer grado. También pueden ser considerados FIES los presos preventivos.

  

Son considerados internos de especial seguimiento y hay varios apartados como bandas terroristas, funcionarios, narcotraficantes o la citada de características especiales en las que se incluyen también presos que han cometido delitos de especial repercusión mediática. Las fuentes consultadas indican que todos los presos que han sidos condenados por delitos terroristas están incluidos dentro de este fichero como es el caso de los internos por el 11-M y otras operaciones contra células yihadistas.

  

Para la intervención de sus comunicaciones (tanto lo que dicen o escriben como con quién lo hacen, excepto los abogados) es preciso advertir previamente al interno y contar con el visto bueno de los jueces de vigilancia penitenciaria. En ocasiones hay presos que recurren a otros internos fuera de este control para transmitir mensajes fuera de las prisiones.

  

Es por ello que dentro de este especial seguimiento como presos FIES se adoptan también otras medidas como aumentar la vigilancia sobre sus movimientos, las visitas que reciben, cambios de actitud, ingresos en sus cuentas de peculio o el entorno del que se rodean en la cárcel. Los funcionarios que dedican a estas labores elaboran informes individualizados sobre cada preso, en ocasiones esos informes son diarios.