Iglesias y García Sierra: el silencio de los imputados

García Sierra y Javier Iglesias, en el pleno de este lunes. Foto: F. Oliva

Los 'nuevos' de la Diputación se ponen al día y preguntan al presidente y vicepresidente por 'lo suyo': IFESA y contratos irregulares. Palabras malditas.

El capricho de acabar con la Agromaq una vez que no pudo hacer y deshacer a su antojo con la agropecuaria le está dando muchos dolores de cabeza a Javier Iglesias. Seguro que son muchas las noches en las que el presidente de los populares salmantinos se despierta en medio de la noche maldiciendo al que le 'convenció' para desmontar algo que funcionaba por el solo hecho de que había que quitarse de encima a los que habían sido compañeros de viaje. Si el concejal y diputado De la Mora ve cumplido su deseo, un día se sabrá por qué resultaba tan molesta esta compañía, pero de momento hay que conformarse con otro trago, el que pasa Iglesias cada vez que se les recuerdan aquellos polvos... que ahora traen estos lodos. Los mismos en los que chapotea García Sierra que, para no ser menos que su jefe, se ve envuelto en las consecuencias de un sistema de contratos y gastos (presuntamente) irregulares en los que fue juez y parte durante años.

 

No hay más que ver la prudencia con la que ambos se expresan cuando se pronuncia la palabra prohibida: querella. Un miedo atávico se despierta en el interior de ambos, y como quiera que la tranquilidad de La Salina se ve ahora perturbada por nuevos actores políticos con pocas ganas de medias tintas parece que les va a tocar acostumbrarse. No va a ser fácil.

 

Este lunes ambos mandatarios tuvieron que aceptar como les recordaban la delicada situación judicial en la que, por su mala cabeza, están inmersos. Iglesias tuvo que admitir que está inmerso en una querella, que es por la decisión de echar a peones de Agromaq para contratar (presuntamente) a otros afines al PP y que está admitida a trámite y en diligencias previas. No salió de su boca su situación procesal, aunque se le ha preguntado. Se escuda Iglesias en que el juez les ha pedido silencio, pero ya se lo dice este rumorista que no está atado por esta promesa: está imputado, que ha declarado dos veces y se le podría acusar de varios delitos.

 

Lo mismo le ha pasado a García Sierra cuando le han preguntado por 'lo suyo': la trama de contratos irregulares en la que, mucho nos tememos, hizo la vista gorda. Durante años pasaron por sus manos contratos ahora sospechosos y los dio de paso, igual que los gastos que uno de los trabajadores apartados hizo a cargo de dinero público y que tenían poco que ver con sus responsabilidades. Y como el juez les ha pedido discreción, pues a García Sierra se le olvidó decir que es querellado-imputado y que ya le ha tocado pasar por el juzgado. Y es que ni siquiera el silencio puede ocultar determinadas cosas.