Hotel Palacio de Monjaraz: el legado de Costa

Este viernes abre sus puertas un nuevo establecimiento que viene a ampliar el abanico de la oferta hotelera y hostelera de la ciudad de Ávila. El Hotel Palacio de Monjaraz, donde estuviera la Hostería de Bracamonte, es un homenaje a Costa de quien mejor se lo puede hacer

José Antonio García Llorente, Cristina García Blázquez y Juan Pablo López García recogen desde este viernes el testigo de su tío Constancio García Fuentes, "Costa", en un nuevo y atractivo establecimiento, el Hotel Palacio de Monjaraz que, situado dunde estuviera la emblemática Hostería de Bracamonte, pretende darle otra vuelta de tuerca al aprovechamiento turístico de la ciudad de Ávila.

 

Los tres ponían por delante la figura de su tío como aval de dinamización social al mostrar el lavado de cara que le han dado a esta edificación del siglo XV que desde el centro histórico de la ciudad de Ávila busca ser un referente para la avalancha de visitantes que esta urbe espera durante el próximo año y medio.

 

Se lo han tomado como un asunto familiar y así lo ha expresado José Antonio García Llorente, Woody, cuando ha explicado que los tres comparecientes no son sino meros representantes de tres familias unidas por un legado de piedra y sentimientos que en su día perteneciera al corregidor Juan Teherán y Monjaraz y que desean extender fuera de la frontera amurallada.

 

Cristina García Blázquez ha explicado que el nuevo establecimiento se compone de una recepción y un lobby donde la piedra se mezcla con una decoración vintage y da paso a un patio de luces, con el pétreo pozo tradicional en las casa de la época, donde se podrá disfrutar de un excepcional desayuno mediterráneo. Cuenta también con una sala de reuniones completamente equipada para encuentros de negocios como para el esparcimiento.

 

Se incrusta en el proyecto el Café del Mercado, abierto desde la media tarde y en el que se podrá disfrutar del típico tapeo abulense con la singularidad de poseer una biblioteca equipada con piezas de gran valor histórico. Las zonas comunes se completan con un gran salón multiusos que puede acoger una gran variedad de eventos. El hotel en sí cuenta con una capacidad de 50 plazas distribuidas en 23 habitaciones con todas las comodidades.

 

Después de tres años cerrado, este edificio ha experimentado un proceso de transformación en el último año, bajo la batuta de los arqueólogos Juan Pablo López García y María Blanco, que ha querido dar protagonismo a la casa con un marco de simplificación y limpieza de la estructura, según ha explicado Juan Pablo.

 

El homenaje a Costa se evidencia más aun en la placa colocada a la entrada, al pie de la escalera, y que reza "Hermanos y sobrinos dedican este recuerdo en homenaje a Costa, alma mater de esta casa".