Griñán critica que aún no haya recibido el auto de Alaya

Considera una "mezquindad" que se diga que quiere estar en el Senado para buscar aforamiento, cuando ya es aforado.

El expresidente de la Junta de Andalucía y secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, ha criticado que aún no le haya sido notificado el auto de la juez que instruye el caso de las irregularidades en los expedientes de empleo (ERE), Mercedes Alaya, en el que se le incluye y que, en cambio, fuera difundido por el PP-A durante la toma de posesión del nuevo Gobierno andaluz.


En rueda de prensa, Griñán, que ha estado arropado durante su comparecencia, entre otros, por el vicesecretarios general del PSOE-A, Mario Jiménez, y por los exconsejeros Carmen Matínez Aguayo y Antonio Ávila, que también aparecen en ese auto, ha manifestado que a él no se le ha notificado aún y que ha tenido conocimiento de su contenido por la página web de un diario.

Griñán, que ha reconocido su confusión y "estupor" tras haber leído el auto, ha señalado que éste es "bastante inclasificable desde el punto de vista judicial e insólito desde el terreno de la instrucción". "No aporta nada nuevo en el terreno jurídico, aunque otra cosa es en el ámbito mediático y político, donde parece que ha dado mucho juego", ha señalado.

Preguntado sobre si piensa querellarse contra la juez Alaya o recurrir el auto, Griñán, que ha afirmado que no tiene abogado, ha insistido en que no tiene notificación del mismo, de manera que el día que le llegue formalmente, planteará las cuestiones que deba plantear, "pero ahora mismo ni me lo planteo".

Asimismo, José Antonio Griñán ha considerado una "mezquindad" que se diga que quiere ser senador para estar aforado, cuando el propio auto ya lo cita como aforado. "El Senado no añade nada nuevo al aforamiento", según Griñán, que ha indicado que en este momento está aforado como diputado autonómico y que ser presidente del PSOE, secretario general de los socialistas andaluces, expresidente de la Junta y dos veces ministro, son "títulos suficientes" para estar en la Cámara Alta.

"¿Para qué y por qué este auto?", se ha preguntado José Antonio Griñán, quien ha indicado que ese auto, si es "cierto y existe" porque él no ha tenido notificación formal, se limita a utilizar la palabra "imputados con reiteración, sin imputar a nadie y lo hace de tal manera que desconcierta y permite cualquier tipo de especulación".

"Cita a siete personas aforadas, entre ellas a dos expresidentes de la Junta, y a ninguna de ellas ni imputa ni inculpa", según Griñán, quien ha apuntado que, sin duda, no procede hacerlo "al escapar de sus competencias" y porque "no encuentra razones para solicitar la imputación a quien pudiera hacerla, es decir, al juez ordinario predeterminado por la ley".

Ha insistido en que "ni imputa ni solicita imputación porque, como dice el propio auto, para hacerlo, debería individualizar la conducta delictiva concreta de los aforados y algún indicio o principio de prueba sobre hechos concretos que pudieran servir de apoyo a una argumentación jurídica de dicha solicitud de imputación".

"No lo hace porque no las hay", según el expresidente, para quien está claro que si "hubiera indicios o principios de prueba para imputar y no hubiera elevado la causa, la juez habría incurrido en prevaricación". "No hay imputación, no hay petición de imputación, no hay hechos objeto de imputación individual, no hay indicios, no hay principios de prueba y no hay remisión de la causa al órgano jurisdiccional competente", según ha sentenciado Griñán, quien se ha preguntado acto seguido "¿qué hay entonces?".

Hay, según ha agregado, algo que resulta "curioso" como es la "oferta" para que los mencionados como aforados en el auto, para defender sus derechos, declaren voluntariamente y también "voluntariamente nos autoimputemos", sin decir ante quién hay que hacer esa declaración, de qué hemos de imputarnos o sobre qué hechos hemos de declarar voluntariamente.

Para el expresidente, el auto, en definitiva, no añade nada "jurídicamente, no modifica la situación procesal de los mencionados" en él, pero ha provocado otros efectos, "en lo mediático, en lo político y daños personales innecesarios en nuestra reputación".

DE IMPUTADO A "SEÑALADO"

Asimismo, José Antonio Griñán ha criticado que el presidente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, que es jurista, haya pasado de llamar "imputados", en un principio, a las siete personas incluidas en el auto, a "señalados" en el día de hoy.

Para Griñán, parece que en esto del derecho penal "ya no valen ni condenados ni procesados ni imputados, sino que ahora aparece implicados o señalados". Ha considerado que el PP-A ha decidido llamarlos ahora "señalados" porque se "ha dado cuenta de que decir imputados es como decir que Alaya está prevaricando". "Todas esas mentiras no pueden quedar impunes", ha expresado Griñán, quien ha criticado que el Partido Popular ya haya dicho que la nueva presidenta de la Junta, Susana Díaz, "tiene también responsabilidad" con los ERE.

José Antonio Griñán ha reiterado su preocupación por que el auto se difundiera, sin ser notificado antes a las personas que aparecen en él, el mismo día en que tomó posesión el Gobierno andaluz, al tiempo que ha recordado que el anterior auto en el que se imputaba a una veintena de cargos y excargos de la Junta salió a la luz coincidiendo con la celebración del Comité Director del PSOE-A que daba inicio al proceso de primarias.

"Sin indicios, sin hechos imputables, sin principios y sin hechos de prueba, se nos ha colocado a siete personas aforadas en una situación muy difícil, al quedar en total indefensión ante la opinión pública por la utilización ruidosa, sin fundamento, de la palabra imputado y, sobre todo, por la tergiversación del artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Civil", ha agregado.

Griñán ha recordado que la Junta siempre ha colaborado con la justicia para la determinación de responsabilidades, para que los responsables paguen las consecuencias de sus actos y para que se reintegren los recursos presuntamente defraudados.

Ha insistido que él se suma al respeto a la justicia, pero "la división de poderes exige un delicado equilibrio que no implica la jerarquización ni la sumisión de uno a otro poder, sino el equilibrio entre ellos mediante el imperio de la ley". A su entender, el respeto a la justicia ha de compartirse con el respeto al ejecutivo y al legislativo y de esa relación de mutuo respeto entre los tres poderes depende el correcto funcionamiento de la democracia.