Gasol lidera a España en busca del oro y de redondear un Eurobasket sublime

Pau Gasol, Semifinal Eurobasket 2015 España-Francia

La selección española de baloncesto aspira a proclamarse campeona de Europa por tercera vez en su historia, para lo cual volverá apoyarse en apabullante dominio que está exhibiendo Pau Gasol ante una selección lituana que también gira en torno a un pívot poderoso como Jonas Valanciunas.

 

 

 

FICHA TÉCNICA


ESPAÑA: Lull, Ribas, Rudy Fernández, Mirotic y Gasol -posible quinteto inicial--; Sergio Rodríguez, Reyes, Claver, San Emeterio, Hernangómez, Vives y Aguilar.

LITUANIA: Kalnietis, Seibutis, Maciulis, Jankunas y Valanciunas -posible quinteto inicial--; Kuzminskas, Milaknis, Kavaliauskas, Lekavicius, Javtokas, Sabonis y Gailius.

PABELLÓN: Stade Pierre-Mauroy de Lille.

HORARIO: 19.00/Telecinco

España puede sumar su tercer entorchado europeo en los últimos seis años, reafirmándose como la gran dominadora del baloncesto continental en los últimos tiempos, una condición que estaba puesta en entredicho antes de este Eurobasket, pero que Pau Gasol se ha encargado de recordar a base de actuaciones espectaculares.


El punto álgido del torneo para enmarcar que está completando el pívot de Chicago Bulls llegó en semifinales, cuando sus números subieron hasta 40 puntos y 11 rebotes y destrozó las ilusiones de los 27.000 espectadores reunidos en el Stade Pierre-Mauroy de Lille para ver ganar a Francia.

A sus 35 años, Gasol se ha echado a la espalda una selección plagada de bajas importantes (su hermano Marc, Navarro, Calderón, Ricky Rubio, Ibaka) y la ha llevado hasta la final de este Eurobasket y, de paso, también a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

El máximo anotador y taponador del torneo ha sido el faro indiscutible de España, pero en estas eliminatorias, donde ha encadenado victorias ante Polonia, Grecia y la anfitriona, ha encontrado el apoyo de su compañeros, especialmente en la parcela defensiva, donde Sergio Scariolo ha desconcertado a sus rivales con maestría, especialmente con su punto fuerte: las zonas.

Empezando por la posición de base, donde Sergio Llull ha desactivado a dos talentos como Vassilis Spanoulis y Tony Parker, y llegando hasta el juego interior, donde Felipe Reyes ha reivindicado su valía un año después de ser el gran 'olvidado' por Juan Antonio Orenga, todo el equipo español se ha vaciado primando el colectivo por encima de lo individual y llegando a una final que, independientemente de su desenlace, ya supone un éxito.

Pero cumplido el principal objetivo, España ahora quiere más, esa medalla de oro que le permitiría emular los éxitos de 2009 y 2011. Cuando la mayoría de los pronósticos situaban a Serbia como el adversario en esta última batalla, la selección lituana dio la sorpresa y se metió en su segunda final consecutiva.

LA PERPETUACIÓN DEL 'MILAGRO LITUANO'

Curiosamente, Lituania viene de ganar en las eliminatorias a las dos selecciones que se habían impuesto a España en este Eurobasket, la propia selección balcánica (67-64) e Italia (95-85), que cedió en cuartos de final después de una prórroga.

Sin un cartel de favorito tan llamativo como otros años, el equipo báltico se ha vuelto a plantar en la final liderada por Jonas Valanciunas. El duelo entre el pívot de Toronto Raptors (16.9 puntos y 8.3 rebotes por partido) y Pau Gasol se antoja decisivo, quizá la clave más importante del encuentro.

En el juego exterior, el madridista Jonas Maciulis está brillando y ya fue el héroe en octavos, cuando anotó 34 puntos y salvó a su equipo de caer al abismo ante Georgia. La acertada dirección de juego de Mantas Kalnietis y la versatilidad del alero del Unicaja Mindaugas Kuzminskas también han sostenido al equipo en varios momentos durante el torneo, en el que acumulan siete victorias y una única derrota ante Bélgica.

Con estos mimbres, el seleccionador Jonas Kazlaukas ha perpetuado el milagro de Lituania, un país 'enfermo' de baloncesto y con poco más de tres millones de habitantes que se ha proclamado campeón de Europa en otras tantas ocasiones (1937, 1939, 2003). Sin embargo, la custodia del hipotético cuarto oro se encuentra en unas manos muy poderosas: las de Pau Gasol.

 

 

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