García Burillo presenta su Carta Pastoral sobre la labor de la Iglesia en las prisiones

Jesús García Burillo, obispo de Ávila

Para "abrir los ojos al mundo excluido de libertad".

Este lunes daba comienzo la II Semana de Pastoral Penitenciaria de la diócesis, y lo hacía a lo grande: con la presentación de la nueva Carta Pastoral del Obispo de Ávila, centrada en una de las obras de misericordia recomendadas para este Año Jubilar: visitar a los presos. Bajo el título "Venid vosotros a verme, benditos de mi Padre, porque estuve en lacárcel y vinisteis a verme" (del Evangelio de Mateo, capítulo 25), Jesús García Burillo aborda de forma sencilla y breve cómo debe ser la actitud de la sociedad en general, y de la Iglesia en particular, ante los reclusos, fortaleciendo los compromisos de una efectiva Pastoral Penitenciaria.

 

Como el mismo Obispo explica en sus primeras páginas, esta Carta nace de su propia experiencia, pues "con relativa frecuencia tengo la dicha de celebrar la Santa Misa en la prisión de Brieva con un grupo de internas (…) Al salir de la prisión, después de dar gracias a Dios por los dones de la fe y de la esperanza, experimento un profundo desgarro en mi corazón al pensar en los miles de personas que, en la prisión de Brieva o en otros centros penitenciarios viven aislados del mundo, privados de libertad y olvidados por casi todos". Por eso, García Burillo ha dedicado esta carta a ahondar en la tan necesaria labor de la Pastoral Penitenciaria, con el fin de "exponeros nuestra preocupación y nuestra invitación a abrir los ojos al mundo excluido de libertad".

 

SANAR LOS CORAZONES AFLIGIDOS

En la presentación de este lunes estuvo presente el Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal, el Padre Florencio Roselló, quien expresó su satisfacción por poder estar en Ávila para acompañar al Obispo en la presentación de su Carta, en la que, a su jucio, “Don Jesús tiene muy presente a las víctimas”. Sobre la Pastoral Penitenciaria, Roselló destacó sus tres áreas fundamentales: religiosa (sacramentos), social (necesidades) y jurídica (mediación, justicia restaurativa); y recordó a los más de 3000 voluntarios “que entran semanalmente en prisión, un dato desconocido pero numeroso, que indica el compromiso real que hay de la Iglesia con la cárcel”. Asimismo quiso enfatizar la importancia del trabajo pastoral en las prisiones, afirmando que así como "el seminario es el corazón de la diócesis, la cárcel es el sagrario de la diócesis"

 

También intervino en el acto el capellán del Centro Penitenciario de Brieva, Chuchi Galán, para quien el trabajo con las internas va más allá del mero acompañamiento. “Sanar los corazones afligidos debe ser una máxima (…) Si Dios entra en tu vida y te toca el corazón, no hay vuelta atrás. Si en la curva del camino te encuentras con Él, es lo mejor que te puede pasar. A ellas [las reclusas] también", señaló. Además, el capellán quiso destacar la importancia del Obispo en el trabajo en la cárcel: “su figura y su presencia en Brieva es necesaria. Es nuestra cabeza y le debemos obediencia".

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