Fomentan las poblaciones de aves insectívoras como control biológico contra la plaga de la procesionaria

Nido-caja

Desde las asociaciones forestales de Ávila y Valladolid, que aglutinan a más de 1.000 propietarios forestales particulares, se ha centralizado la adquisición de cajas-nido para que sean colocadas en fincas forestales. 

Debido a los suaves inviernos que estamos viviendo los últimos años sin heladas fuertes, la oruga de la procesionaria está extendiéndose de manera preocupante por nuestros pinares. Se trata de una plaga autóctona totalmente establecida en la Península Ibérica a la que es imposible, ni siquiera recomendable, erradicar por completo. Es una plaga que raramente mata a los pinos, pero reduce el crecimiento de la masa forestal y la debilita, siendo más vulnerable a otros patógenos.

 

El daño es muy llamativo durante el invierno ya que los pinos aparentemente están secos, pero al llegar la primavera con el nuevo follaje recuperan el color habitual. A falta de que lleguen heladas fuertes s de -8 / -10 ºC con las que morirían la gran mayoría de orugas, la manera de controlar el nivel de infestación es la lucha biológica.

 

Una de las medidas es la lucha biológica que consiste en fomentar la presencia de aves insectívoras como herrerillos y carboneros que se alimentan de la oruga de la procesionaria. Desde las asociaciones forestales de Ávila y Valladolid se ha centralizado la adquisición de cajas-nido para los propietarios forestales asociados, se han instalado más 500 cajas-nido durante los últimos meses.

 

Para ello, “durante el invierno se colocan cajas-nido colgando de las ramas de los pinos, para que los pájaros las utilicen para hacer sus nidos – señala Carlos Mantecas Alonso, técnico de la Asociación Forestal de Ávila-. Estas aves hacen un nido nuevo cada año por lo que, al acabar el verano, es necesario abrir la caja y limpiarla de los restos del nido antiguo que han abandonado para que quede limpio de cara a la siguiente primavera.” 

 

La caja-nido está barnizada y armada mediante tornillos para que dure varios años, además, la tapa frontal es desmontable para facilitar la limpieza del nido viejo. La instalación de las mismas se facilita mediante unos ganchos largos que se cuelgan de las ramas de los pinos.

 

Desde las asociaciones forestales se lamentan de que la Administración medioambiental no apoye ni colabore en el control de esta plaga forestal que corre íntegramente a cargo del propietario, no existiendo un proyecto generalizado por comarcas para el control y mantenimiento de este insecto en niveles de infestación bajo. 

 

Además, la prohibición por parte de la Unión Europea de realizar tratamientos aéreos, hace muy difícil poder controlar la procesionaria, siendo la instalación de cajas nido un apoyo a la lucha contra este insecto.