Fernández Díaz: "los populismos prometen conquistar el cielo y nos llevan al infierno"

El Ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, ha clausurado la Escuela de Verano “Los populismos en el siglo XXI” de la Universidad Católica de Ávila y La Razón. 

“Los populismos prometen conquistar el cielo y nos llevan al infierno”. Con este titular el Ministro del Interior ha resumido su conferencia en la que se ha mostrado tajante con estos movimientos políticos. Cuando el populismo llega al poder, decreta la verdad oficial, desquicia la economía, mantiene a las bases en continua movilización, manipula las elecciones y acota las libertades.

 

Ha asegurado que “los populismos son demagogia y la sociedad no puede vivir de demagogia”. Jorge Fernández Díaz ve necesario contrastar la teoría con la realidad, ya que “por desgracia ya conocemos a dónde nos llevan los populismos en la propia Unión Europea”.

 

El Ministro del Interior ha argumentado que en momentos de crisis emergen este tipo de fenómenos políticos. Mientras que en la Europa Septentrional se canalizan en fuerzas políticas de extrema Derecha, en la Europa Meridional, donde se encuentra España, el populismo toma forma en formaciones políticas de extrema Izquierda.

 

Asimismo, ha justificado que “hay que hacer frente a los populismos ganando la batalla de las ideas”. Esto quiere decir que es determinante contraponer lo que ellos defienden con posiciones moderadas, que intentan gestionar la realidad con vocación de mejorar esa realidad, y las que consiguen mejor calidad de vida para los ciudadanos y que la democracia sea cada vez más perfecta.

 

"El populismo busca enemigos antes que soluciones, forma su identidad por contraposición a un enemigo interno o externo. No le interesa encontrar soluciones, sino aglutinar a una masa social en torno a un líder. No hay populismo sin algún tipo de odio".

 

Para el Ministro del Interior, el populismo fomenta la irresponsabilidad y, por lo tanto, fomenta el estatismo, es decir, arrebata el poder a la sociedad para dárselo al Estado. Cuando llegan al poder, destruyen la democracia y la libertad porque las consideran un peligro para el nuevo estatus que han alcanzado.