Fallece en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles el músico Antonio Bernaldo de Quirós

En la tarde de este domingo ha fallecido en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila el Padre Antonio Bernaldo de Quirós, Carmelita Descalzo de La Santa y músico reconocido. La misa funeral será este lunes a las 16:00 en la Iglesia de la Santa. Cantará el Coro Gregoriano de La Santa por él fundado. A continuación recibirá cristiana sepultura en el cementerio de Ávila.

"Recibimos la triste noticia de la muerte de nuestro hermano en el Carmelo Descalzo de un ilustre personaje abulense, el P. Antonio Bernaldo de Quirós. Ha fallecido en la tarde de este domingo, día 29 de noviembre de 2015. En esta crónica precipitada y caliente no sólo quiero recordar el hecho de su muerte, sino el de su vida para que sea conocida o recordada por tantos familiares, alumnos del conservatorio de música y tantos amigos conocidos durante los 35 años que ejerció su sacerdocio en la iglesia de “La Santa” y el magisterio como eminente músico y profesor de música en el conservatorio de la ciudad.  

 

Había nacido en Ávila el día 7 de agosto de 1938 y bautizado el 28 del mismo mes. Ingresó en el seminario carmelitano de Medina del Campo  el 28 de agosto de 1949. Allí coincidí con él los cuatro años de estudios del bachillerato (1950-1954) y después en el noviciado de Segovia, donde profesamos en 1954, en el profesorado de Toledo (1954-55) y en los estudios de filosofía en Ávila (1955-1958). Nuestros caminos como estudiantes de teología y de nuestras especialidades fueron divergentes, pero coincidí con él en algunos conventos de la orden en Castilla, especialmente en Ávila los años 1978-1985 y 1999-2012. 

 

El tiempo de caminar juntos me dio la oportunidad de conocer su personalidad y su manera de ser carmelita descalzo, creo que el principal objetivo de su existencia. Puedo decir que su vida, además de la carmelitana y sacerdotal, se resume en una entrega a la música, que en él era congénito y pasión bien cultivada, primero como aprendiz en el colegio de Medina, después como estudiante en la amplia carrera de músico profesional en Madrid. Y, finalmente, como profesor y director en el conservatorio de música de Ávila. Una multitud inmensa de alumnos lo recordarán siempre como Don Antonio, y a él le deben su afición, y su profesionalidad como músicos. 

 

En el convento de “La Santa” en Ávila residió ininterrumpidamente desde el año 1977 hasta el día 9 de octubre de 2012, segundo día de la novena de Santa Teresa, cuando en la misma puerta de casa tropezó, se golpeó la cabeza contra la pared de piedra, pasó por diversos hospitales de Ávila, Salamanca y Madrid, hasta quedar impedido para caminar y vivir casi tres años en silla de ruedas. Nadie pensó en ese momento en la gravedad del golpe. En la casa de enfermos que la provincia carmelitana de Castilla tiene en la capital de España, también conviví con él mientras llevaba a cuestas la inmensa y dolorosa cruz que el Señor había cargado sobre sus hombros. El P. Antonio en estos últimos tres años de vida ha sufrido un verdadero martirio purificador. Esperamos que el Señor le premie este enorme sacrificio, como la dedicación apasionada a la vida en el Carmelo y su profesión de músico.  
    

Don Antonio será recordado en Ávila por muchas facetas de su personalidad, su aparente timidez que a veces se tornaba valentía en defensa de la verdad y la virtud. Por su entrega al trabajo pastoral como religioso y sacerdote, como organista de “La Santa”, como profesor diligente y cercano a los alumnos, como entregado a todo el que le pedía un favor sin más interés que el de ayudar al prójimo. Y ¡cómo no!, por sus enfados como músico, director de coro, de oído sensibilísimo de artista consumado que se irritaba cuando los músicos desafinaban. Siempre le conocí como perfeccionista en su trabajo. El año 1996 fundó el Coro gregoriano de La Santa, actuando en nuestra iglesia hasta el momento del inesperado y triste suceso. El coro sigue todavía acompañándonos especialmente en las fiestas de la Santa y en algunos domingos, sin duda recordando a su querido y apreciado fundador y director. 

 

Sólo me queda recordar a su numerosa familia, siempre tan atentos a la evolución de la enfermedad de su querido hermano y sobrino. Hemos vivido todos, su familia natural y la espiritual, en la esperanza de verle de nuevo ejerciendo su oficio de organista de “La Santa”, especialmente dando esplendor a nuestra iglesia en las novenas de la Virgen del Carmen y de santa Teresa. ¡Cuántos novios y novias de Ávila y de otras provincias lo recordarán también como magnífico organista que alegraba el momento más hermoso de sus vidas! 

 

Antonio, hermano, descansa en la paz del Señor. Tu recuerdo sigue vivo en tu familia natural y espiritual, especialmente en esta casa de “La Santa”. Te recordamos sintiendo tu ausencia especialmente en las fiestas más solemnes de nuestra Iglesia."

 

Daniel de Pablo Maroto 
    

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