Fallece el humanista e investigador, miembro de la Institución Gran Duque de Alba, Emilio Rodríguez Almeida

 Emilio Rodríguez Almeida

La Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Ávila han lamentado profundamente el fallecimiento del historiador abulense Emilio Rodríguez Almeida, miembro de número de la Institución Gran Duque de Alba (IGDA), que se honra en haber podido contar entre sus miembros con la presencia de este humanista e investigador "con mayúsculas".

Ambas instituciones envían su más sentido pésame a la familia y a los amigos de este insigne profesor e investigador, considerado como el alma de la historia antigua de Roma y que tanto ha contribuido a divulgar el pasado romano de Ávila. Con el se va un sabio, "pero nos deja su obra, sus libros y el profundo cariño que siempre mostró por esta ciudad y esta tierra".

 

 

 

Emilio Rodríguez Almeida (Madrigal de las Altas Torres, 1930) es autor de cerca de 200 trabajos arqueológicos, topográficos, filológicos y de una veintena larga de libros sobre estas y otras temáticas afines.

 

Cursó estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de San Millán de Ávila entre 1941 y 1954, iniciando en Roma sus estudios de Arqueología a partir de 1956. Vuelve a Ávila en 1958 y pasa cinco años dedicado a la enseñanza en el Colegio Diocesano de la Inmaculada de Ávila. Tras su vuelta a Roma se doctora en Epigrafía, con la calificación de Summa Cum Laude.

 

Establecido en la capital italiana, se dedicó a la Arqueología Clásica y colaboró asiduamente con varias instituciones oficiales de Arqueología, junto con las que comenzó a realizar el trabajo por el que se hizo tan reconocido: la prospección superficial y recogida de materiales anforarios de aceite de la Bética en el área arqueológica de Monte Testaccio, llegando a reunir una serie de casi 2.000 inscripciones que se conservan en las colecciones capitolinas, formando un catálogo gráfico y técnico de 23 volúmenes.

 

Otro ámbito que estudió fueron los problemas de la topografía urbana de Roma, cristalizando sus investigaciones en los dos volúmenes de su trabajo Forma Urbis Marmórea: Aggiornamento Generale 1980 (1981).

 

En 1984 vio la luz su monografía Il Monte Testaccio, ambiente, storia, materiali (Roma, Quasar), hoy famosa, y en el año 1989 comienza la campaña de excavación del Monte Testaccio, en la que colaboraban la Universidad de Roma, la Complutense de Madrid y la Autónoma de Barcelona.

 

En 2001, la Universidad de Sevilla le concedió el honor del Doctorado Honoris Causa en reconocimiento a 25 años sostenidos de trabajos sobre la “Anforología y comercio del aceite bético en la antigüedad”. En 2011 obtuvo el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades.

 

Desde su vuelta a Ávila en 2001, Rodríguez Almeida se ocupó principalmente de temas arqueológicos y artísticos de Ávila y su territorio, temas que, en realidad, no abandonó nunca. Aparte de una edición nueva (2003) de su viejo estudio de 1978 Ávila Romana, en el mismo año 2003 apareció El testamento espiritual de Pedro Berruguete en Ávila, con ocasión del V centenario de la muerte del pintor palentino.

 

La Institución Gran Duque de Alba, de la que era Miembro de Número desde 2010, ha publicado en los últimos años trabajos suyos como El Cáliz de San Segundo de la Catedral de Ávila (1997) y Ávila Gallega (2002). Autor de un estudio general y sistemático sobre los puentes históricos de la provincia de Ávila, que verá la luz próximamente en una cuidada edición, al igual que su participación en el próximo volumen de Historia de Ávila, dedicada a la trashumancia y las vías de comunicación en la Edad Moderna.

 

El funeral tendrá lugar esta tarde en la iglesia de Santiago Apóstol a las 17 horas.