Expertos en Psicología advierten de que “cada vez se ve más soledad, sobre todo, entre los jóvenes”

Curso "Talleres y técnicas para el desarrollo y crecimiento personal. Flexibilidad y resistencia: las claves de una adaptación vital resiliente", en El Barco de Ávila

“Cada vez se ve más soledad y, sobre todo, entre la gente joven. Aparecen como personas muy vitales, pero en realidad están muy aisladas”, porque tienen relaciones con los demás de forma “virtual”, ha señalado el psicoterapeuta Miguel Ángel Redondo, que participa en el curso "Talleres y técnicas para el desarrollo y crecimiento personal. Flexibilidad y resistencia: las claves de una adaptación vital resiliente’, que se está celebrando en El Barco de Ávila.

Rodríguez ha afirmado que la sociedad actual es “bastante narcisista” y “quiere resultados inmediatos”, algo que se consigue con las redes sociales, aunque también tiene sus riesgos, porque “parece que desde el anonimato o la lejanía es más fácil comunicarse que hablando con alguien por teléfono o cara a cara”.

 

“Chavales de veintipocos años que tienen parejas virtuales, pero no se han tocado nunca, o personas que discuten, pero a través de whatsapp, escribiendo en mayúsculas”, son algunos de los comportamientos que se están viendo en la actualidad y que provocan que el cuerpo “se inhiba mucho”.

 

En estos momentos, según el psicoterapeuta, hay “cierta tendencia a la soledad y a la depresión”, algo que se puede combatir, desde el punto de vista corporal, por ejemplo, con el baile, porque “hacer ejercicio solo está bien, pero salir a bailar con otros ayuda a aflojar el cuerpo y a interactuar con otros y, de esta forma, ir quitando el miedo a relacionarnos con los demás”.

 

Vulnerabilidad


La directora del curso, Mónica Rodríguez Zafra, profesora de Psicología de la UNED, ha señalado que “se están viviendo momentos de mucho miedo, mucha vulnerabilidad y mucha inseguridad”, de modo que cada persona adopta unos mecanismos de defensa ante esa situación que le resulta difícil de aceptar y de asumir.

 

Rodríguez Zafra ha incidido en que algunas personas dividen la realidad o niegan una parte de ella, aunque este es un sistema de defensa que “puede servir en algunos momentos”, pero “puede ser dañino”, porque “niega la vulnerabilidad y se instala o en un optimismo exagerado o en un pesimismo exagerado, deprimiéndose”.

 

En el lado opuesto, hay otras personas que “se desconectan” de la realidad, lo que lleva al aislamiento. “Aprender a relacionarnos es importantísimo y también difícil. Hay que trabajarlo”, ha señalado la profesora de Psicología, quien ha apuntado como primeros pasos para superar estas situaciones el “aprender a aceptarnos como somos y aceptar nuestras vulnerabilidades, además de aceptar al otro como es, algo que parece muy sencillo, pero que tiene muchísimas implicaciones”.

 

“El aceptarnos como somos significa que no somos perfectos para todo el mundo y que otras personas nos van a rechazar o nos van a aislar, de modo que trabajar en uno mismo y aceptar el efecto que tiene en uno mismo el aislamiento o el rechazo del otro sin que eso dañe la autoestima es un elemento muy importante”, ha afirmado.

 

En este marco, el terapeuta y escritor Eduardo Roselló, autor de libros de autoayuda como ‘Salir de la botella’ o ‘Ay pena, penita, pena’, ha instado a entender que el miedo es, por un lado, una experiencia momentánea que sienten las personas, pero también que, a fuerza de repetir esa experiencia, se puede llegar a “convertir en una forma de vivir y de educar”, de tal modo que “vivir sin miedo es darnos cuenta de que el mundo es un lugar, con sus peligros, al que tenemos que estar dispuestos a salir y enfrentarnos”.

 

Extremismos


Para el psicoterapeuta Javier García Forcada, en este sentido, “la vida es integrar cosas que aparentemente son opuestas, de modo que “si somos buenos parece que no podemos ser malos”, aunque la clave está en saber que “la forma de conocer el mundo es mediante polos, pero todo forma una unidad”, también en las personas, por lo que “somos buenos, pero también podemos hacer cosas malas y eso no nos quita el ser buenos”.

 

García Forcada ha advertido sobre el “gran peligro de que se produzcan situaciones extremas” y “fanáticas”, en las que la persona rechaza lo que cree que es opuesto a ella, aunque en realidad no lo sea.

Un ejemplo de estos extremismos se puede ver en algunos grupos religiosos, que se sitúan en un extremo y creen que tienen la verdad y rechazan a los que están en otra situación. “Se cae en uno de los grandes males de este momento”, que es “los fanatismos extremos”.

 

Para contrarrestar esa posibilidad, a su juicio, “la educación es la gran herramienta que tienen los pueblos y los seres humanos para progresar”.