Eugenio y Cayetano rotos por el dolor tras la muerte de la Duquesa

Cayetano Martínez de Irujo y su hermana Eugenia, en el funeral de la duquesa de Alba

Todos sus familiares y toda Sevilla se ha echado a la calle a llorar y a rendir un gran homenaje a la Duquesa de Alba, a Cayetana...

   

"Hasta que el último sevillano quiera darle el último adiós", con esas palabra el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, transmitía lo que significaba esa mujer de voz tan frágil, con una vitalidad imparable.

 

A las doce menos diez salía del ayuntamiento de Sevilla el féretro que sería trasladado hasta la Catedral de Sevilla. Muchísimo más que ayer Sevilla ha comenzado a aplaudir como si la duquesa e fuera a levantar de nuevo a bailar. Las palmas, no han dejado de cesar hasta.

 

Alfonso y Cayetano han encabezado el cortejo tras el feretro, y detrás estaban Eugenia junto a su hija Cayetana y su sobrina Amina. Eugenia, también ha sido muy arropada por su hermano Jacobo que iba con su mujer Inka Martí. Los únicos que no estaban eran Carlos y Alfonso Díez.

 

Cristina de Borbón-Dos Sicilias -secretaria personal del entonces Príncipe Felipe- y su marido Pedro López Quesada, se han ubicado en primera fila de la catedral junto al nuevo Duque de Huéscar, Carlos Fitz-James Stuart, y el viudo de la Duquesa, Alfonso Díez, esperando la llegada del féretro junto a la Infanta Elena que ocupaba un lugar preferencial con la silla real.

 

Los hermanos de Alfonso Díez, se han desplazado también hasta la localidad hispalense para estar junto a su hermano y dar su último adiós a la que fue su mujer.

 

El féretro llevaba una gran bandera de España y de la familia de Alba junto con una fastuosa corona de flores rojas de su marido Alfonso con una dedicatoria de lo más emotiva: "No se si he sabido decirte lo que te he querido, lo que te quiero y lo que te querré"... Aunque la Duquesa sí que era consciente de lo que la quiso y de lo que la acompañó los últimos años de su vida.

 

Cayetana ha vuelto a entrar en la catedral que la vio casarse por primera vez con Luis Martínez de Irujo. Rosa Villacastín comentaba en el programa de Mariló Montero, que la boda de Cayetana fue un bodón de gran calibre y que costó 20 millones de pesetas de aquella época.