Etgar Keret: "Vivo en Israel y necesito pensar que las cosas mejorarán"

Etgar Keret
El escritor publica en España 'De repente llaman a la puerta', 38 relatos que retratan la paradoja y el absurdo de su país


MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

Una de las corrientes alternativas a la tradición literaria israelí está protagonizada por Etgar Keret, un escritor que ha atraído la atención de medio mundo por su capacidad para entender la realidad y sus claroscuros desde un enfoque irónico y absurdo.

Ahora llega a España 'De repente llaman a la puerta' (Siruela), una colección de 38 relatos breves en los que el escritor aborda la soledad, la muerte, la violencia y hasta el índice de Bolsa, temas que Keret sitúa en situaciones llenas de humor, tristeza y compasión.

"Vivo en un país absurdo, así que si quieres retratarlo de una manera realista tu escritura también ha de serlo", ha explicado este jueves en declaraciones a Europa Press. En un intento por explicar de forma breve cómo es su país, Keret resume que la región en la que habita a veces parece "Irán" y otras "San Francisco".

La "paradoja" permanente en la que se sostiene el país deambula entre la imagen de un lugar "muy religioso y conservador" y otro en el que si tienen que escoger a un cantante que represente Eurovisión, eligen a un transexual".

"Este país solo entiende el lenguaje de la fuerza y no importa que se trate de un asunto de política, de economía o de una plaza de aparcamiento", señala el escritor en uno de estos relatos. Más que una crítica, es una aclaración acerca del origen de esa agresividad. "Tienes que vivir en situaciones de guerra y amenaza y asumir un lenguaje defensivo que puede ser muy violento", indica.

En su país, explica Keret, hay dos maneras de pensar: la conservadora, según la cual "las cosas solo pueden empeorar y lo que hay que intentar es que no cambien", y el pensamiento de izquierdas, que piensa que las cosas pueden mejorar. "No vivo en Suiza, vivo en Israel y necesito pensar que las cosas irán a mejor, de lo contrario no tengo ningún futuro", ha dicho.

Según explica Keret, sus relatos no pertenecen a la corriente principal de la literatura israelí, caracterizada por un "rol de educador o líder moral". "Yo escribo más en la tradición de la diáspora judía, como si fuera alguien que tiene muchos problemas, se sienta contigo en el tren y comparte sus problemas contigo. Te ofrece honestidad, pero no tiene necesariamente las respuestas", explica.

La pasión por la escritura nació durante el servicio militar obligatorio. Era "muy mal soldado", recuerda el escritor, y una vez, cuando sus compañeros regresaron a casa por vacaciones, él permaneció en el cuartel castigado.

"Busqué algo que leer y el oficial tenía varios libros. Encontré 'La metamorfosis' y el primer sentimiento que tuve fue de alivio. Pensé que había alguien en el mundo que está incluso más jodido que yo", recuerda. Este descubrimiento le empujó finalmente a escribir, ya que, según explica, "al vivir en la tradición israelí siempre había tenido la sensación de no poder ofrecer ninguna respuesta".

Cómics, películas o novelas. Cualquier forma narrativa que experimenta Keret le sirve para su siguiente historia. "No me veo como un escritor, sino como un narrador de historias. Y, como tal, estoy siempre feliz de experimentar con medios que no conozco", ha subrayado.

"LA INESTABILIDAD, PARTE DE NUESTRA VIDA"

La situación de conflicto en la que habita junto a su mujer y su hijo de siete años no es algo en lo que pueda pensar de forma consciente las 24 horas del día. Para explicarlo, pone como ejemplo Islandia, un lugar en el que los ciudadanos no reflexionan acerca del frío, pero la realidad es que "tienen mucho frío".

Precisamente, muchas de las maneras en las que la gente se comporta, como la impaciencia, provienen de la situación de crispación. A través de su hijo, Keret se da cuenta de "lo estresado" que está el ambiente y se da cuenta de que "el conflicto y la inestabilidad" forma parte todo el tiempo parte de su vida. "No es fácil", lamenta.

Uno de los primeros recuerdos de este escritor, colaborador en medios como 'The New York Times' o 'The Guardian', fue ver como su padre marchaba a la guerra, en 1973, dejando a su madre un papel con los nombres de las personas a las que debía dinero. "Perdí a mi mejor amigo en la guerra y mi hermana perdió a su prometido", relata Keret.