¿Estás cuidando bien tus labios?

Labios

Con el buen tiempo y el incremento de la intensidad solar, la protección solar del rostro debe incluir el factor de protección también en los labios.

Aunque hay quien dice sentir dependencia de su bálsamo labial, lo cierto es que es una parte de la anatomía que suele quedar olvidada en cuanto a los cuidados de hidratación y protección. 

 

De hecho no hay dependencia sino necesidad de hidratar de forma continuada los labios cuando existe una tendencia a tener los labios secos, sobre todo en el caso de personas con atopía, cuya piel es más seca y tiende a la deshidratación.

 

El uso continuado de bálsamos o cacaos para los labios a lo largo del día no constituyen ningún riesgo para que los labios mantengan su hidratación natural sino todo lo contrario pues ayudan a mantener esa hidratación al crear una capa protectora que evita que se humedezcan de forma continua con la lengua los labios, dado que la saliva irrita los irrita, a la vez que resultan protegidos del sol.

 

Para su uso diario lo idóneo es emplear bálsamos neutros, sin aditivos ni saborizantes.  Los compuestos con vaselina son más recomendables en invierno ya que protegen mejor del frío. Por otro lado, los cacaos más fluidos y con factor de protección solar son mejores en verano. Hay que evitar los que tienen perfumes o sabores, ya que provocan irritaciones y eccemas.

 

Uno de los errores más comunes en el mantenimiento de la salud de los labios es humedecerlos de forma continua pues aunque pueda proporcionar una falsa sensación de hidratación los irrita aún más pues la saliva tiene enzimas que inician la digestión de los alimentos y resultan agresivos. También resulta especialmente problemático desprender los pequeños 'pellejitos' labiales porque se favorecen las infecciones.

 

Si se pasa mucho tiempo al aire libre hay que prevenir las queilitis actínicas que son precursoras de cáncer de labio. La queilitis actínica suele afectar al labio inferior y que es también propiciada por el humo del tabaco y la irritación crónica. Las queilitis o eccemas de labios con formación de grietas, muy molestas y que pueden llegar a sangrar, son las principales patologías que afectan a los labios o que pueden derivarse de su deshidratación.