Escultores de diversa índole, protagonistas de espiritualidad en el Cites

Alberto Bañuelos-Fournier, Amador Braojos y Emilio Sánchez.

Escultura y espiritualidad fue el tema de conversación que presentaron en el Centro Internacional Teresiano Sanjuanista, CITeS, ayer jueves, los escultores Alberto Bañuelos-Fournier, Amador Braojos y Emilio Sánchez García, siendo el moderador Ilia Galán. 

El evento es el octavo encuentro que organiza el CITeS desde la Cátedra C. S. Lewis, sobre cultura y espiritualidad y contó con la participación de cincuenta personas a quienes los tres escultores dieron lo mejor de sí para explicar esa relación que existe entre escultura y espiritualidad. 

 

Alberto Bañuelos-Fournier ha hablado de la relación que existe entre espiritualidad y escultura, en su trabajo con la escultura hay un intento de trascender, hay una espiritualidad en el sentido más amplio de la palabra y lo que busca es transmitir esa idea, esa espiritualidad, haciéndolo mediante el trabajo con la piedra y otros materiales como la madera y el hierro, pero lo que fundamentalmente con lo que mejor se expresa es con la piedra sintiéndose más a gusto.

 

Todas sus obras “son hijos” y una que otra es especial porque le ha costado más hacerla, o porque es más significativa, o “como cuando te sale un hijo complicado”, algunas son gigantes, otras más pequeñas con más aprecio que a otras, o porque han sido punto de referencia, pero manifestó que no tiene predilección por ninguna de sus creaciones escultóricas, su verdadera predilección está en trabajar con la piedra. 

 

Amador Braojos ha explicado que lo que él hace como arte, son trabajos y obras entre piedra y metal, especializándose más en lo que son las piedras semipreciosas, donde la obra, básicamente está fundamentada en sacar el valor de lo que el material es en sí. Mostró la obra que hace manteniendo el concepto que se tiene de escultura en piedra y el mensaje que tienen los propios materiales.

 

Quiso explicar la mística que tienen los materiales en su propia constitución. Lo qué Braojos hace es tratar de sacar ese lenguaje propio de la materia sin desnaturalizarla, ya que la tendencia de las esculturas en piedra ha sido la de desnaturalizarlas. En su caso personal, tiene mucho respeto para que el material sea evidentemente el protagonista. No tiene preferencias por ninguna de las obras que ha realizado.

 

Por su parte, Emilio Sánchez ha dicho que el tipo de escultura que ha hecho hasta ahora y la que está realizando: empezó con la madera, posteriormente el hierro y la piedra, haciendo la unión de esos materiales en las obras que crea y produce. Descubre cómo esa materia tiene mucha espiritualidad unida a las emociones y sensaciones que se perciben y experimentan cuando se adentra en la montaña, percibiendo aquello que le transmiten muchísimas cosas para mostrarlas y luego sacando a través de la materia en la obra, siendo además una forma de transmitir y dar a la gente lo que el escultor está percibiendo y lo que está dando en sus obras.

 

En cuanto a la relación entre la dulzura y la dureza de la “materia” unida a la espiritualidad, Sánchez García ha afirmado que dicha relación está en que “es una materia viva, cálida y es una materia que atrae desde el mismo momento en que se ve, porque es noble como en el caso del hierro que tiene alma, porque para trabajar el hierro se debe calentar y golpearlo y a medida que se va golpeando, lo vas doblando a tu manera y obedece a tus manos y a tu cabeza; y la piedra es compacta, es fría, es fuerte”… entonces, todo eso se relaciona con el tipo de escultura cuando a la hora de hacer una pieza, las características de la piedra son adaptadas a lo que el escultor pensó o se imaginó crear.