"Es imposible tomar AfganistĂĄn fĂ­sicamente, esta guerra la ganarĂĄ quien se gane a la poblaciĂłn"

Las patrullas de las tropas espaĂąolas, siempre con militares afganos, combinan seguridad y proyectos de apoyo civil

Las tropas espaĂąolas desplegadas en AfganistĂĄn estĂĄn convencidas de que el paĂ­s no puede estabilizarse por la fuerza y por eso combinan sus operaciones de seguridad, en las que ya trabajan siempre junto a los militares afganos, con proyectos de ayuda a la poblaciĂłn y con un esfuerzo para concienciarla de que deben apoyar a las fuerzas de seguridad nacionales en su lucha contra la insurgencia. "Es imposible tomar AfganistĂĄn fĂ­sicamente, esta guerra la ganarĂĄ quien se gane a la poblaciĂłn", asĂ­ lo explica el comandante Alberto Fajardo, jefe de un equipo de asesoramiento al EjĂŠrcito afgano.

Esta triple misiĂłn se pone de manifiesto en las patrullas conjuntas que militares afganos y espaĂąoles llevan a cabo casi a diario por los alrededores del puesto de combate avanzado de Moqur, como la que han realizado esta maĂąana un grupo de 80 militares, a los que han acompaĂąado el reducido grupo de periodistas que se encuentra empotrado con el contingente espaĂąol en AfganistĂĄn.

Durante tres horas, una secciĂłn 'paracaidista' espaĂąola y otra afgana, los dos equipos de asesoramiento y enlace que trabajan en la zona y un equipo cĂ­vico-militar (CIMIC) han recorrido cinco kilĂłmetros a pie y han visitado varias poblaciones prĂłximas a la base 'Rickets', acompaĂąados tambiĂŠn por el jefe de Inteligencia del EjĂŠrcito afgano en la zona y el mulĂĄ del 'Kandak', con el que tratan de llegar a mĂĄs vecinos de la zona.

En toda la patrulla, la vanguardia la han ocupado los militares afganos, seguidos de cerca por los instructores espaĂąoles, que manda el comandante Ivan Morgan, y los asesores que dirige el comandante Alberto Fajardo. DetrĂĄs y garantizando tambiĂŠn protecciĂłn a la patrulla, ha continuado la secciĂłn espaĂąola. Fuertemente pertrechados, los militares espaĂąoles permanecen en alerta constante, porque son muy conscientes de que la insurgencia en esta zona estĂĄ muy mezclada con la poblaciĂłn local.

No obstante, tratan de que la iniciativa la lleven los militares afganos, que, por ejemplo, han sido los encargados de supervisar una zona prĂłxima al rĂ­o Moqur, en la que la insurgencia afgana suele colocar artefactos explosivos improvisados (IED), con equipos de detecciĂłn.

En el recorrido, cada equipo se ha centrado en sus tareas, complementarias aunque diferentes. AsĂ­, el objetivo del equipo CIMIC era comprobar si habĂ­an sido reparados 13 pozos de agua potable construidos en tres poblaciones. Los militares espaĂąoles han contratado a una empresa afgana para que arregle un total de 135 pozos, un proyecto al que se han destinado 40.000 euros.

SegĂşn ha explicado a Europa Press el sargento primero Daniel LĂłpez Lahoz, todos los pozos que se han visitado se habĂ­an arreglado, excepto uno que dejĂł de funcionar hace dos dĂ­as. Los vecinos con los que han ido hablando le han asegurado que estĂĄn muy agradecidos por esta ayuda, que les permite contar con algo tan bĂĄsico y fundamental como el agua potable.

TambiĂŠn han aprovechado para contactar con los vecinos los jefes de la base y de los equipos de asesoramiento. En Zargara, el comandante Fajardo ha hablado durante casi media hora con uno de los lĂ­deres del la poblaciĂłn, un hombre con turbante, barba y sin una pierna que, segĂşn ha dicho, perdiĂł luchando contra los muyahidines.

SIN SEGURIDAD NO HAY PROYECTOS
Con ayuda de un traductor, el comandante ha preguntado al hombre si habĂ­a detectado movimientos de insurgentes en su aldea y, seĂąalando al pozo construido con fondos espaĂąoles, le ha dejado muy claro que sin seguridad no habrĂĄ proyectos de ayuda en la zona. El hombre, apoyado en dos muletas insistĂ­a en que en su pueblo no hay insurgentes, pero no pueden controlar que en los de al lado se les dĂŠ cobijo.

"En Nurgil nos atacaron desde dentro de las casas, los ancianos de los pueblos de por aquĂ­ tenĂŠis que hablar, unĂ­os y oponeros a la insurgencia, porque si no, no podemos hacer nada. El problema es que si al otro lado del rĂ­o no hay seguridad, la empresa no viene", insistĂ­a el comandante, que ademĂĄs le ha recordado que cerca de esta aldea colocaron un artefacto explosivo contra las tropas.

Antes de despedirse, le ha pedido al anciano que colaboren con el EjĂŠrcito afgano por su propio interĂŠs, porque los IED no sĂłlo los pueden pisar las tropas extranjeras: "Entendemos que tengĂĄis miedo, pero hacedlo por los niĂąos, porque aquĂ­ si gana la insurgencia perdĂŠis vosotros".

ACCESO A LAS MUJERES 'KUCHIS' POR PRIMERA VEZ
La patrulla ha continuado su camino y ha llegado a un poblado 'kuchi', formado por nĂłmadas que, aunque no muestran hostilidad hacia los extranjeros, son complicados para acceder. Este domingo, sus ancianos se han acercado a las tropas espaĂąolas y afganas, muy agradecidos porque hace unas semanas un equipo CIMIC les ayudĂł a frenar una epidemia de 'yala yala' -un virus gĂĄstrico que afecta a animales y humanos-- que les estaba diezmando el ganado del que subsisten.

La presencia de una intĂŠrprete y de la periodista de Europa Press ha permitido ademĂĄs que por primera vez se pudiera entrar en su campamento y en las tiendas ocupadas por mujeres, a las que no tienen acceso los militares. Tras pedir permiso a los ancianos, han podido charlar con las mujeres mĂĄs mayores --las jĂłvenes se han ocultado tĂ­midas y entre risas_ que han explicado que su mayor problema es el acceso al agua potable. Mientras tanto, los ancianos explicaban orgullosos que cada una tenĂ­a entre seis y ocho hijos y han asegurado que es fruto de lo "fĂŠrtil" que es la tierra afgana.

Mientras las mujeres hablaban, el jefe de la Inteligencia afgano ha aprovechado para entablar contacto con el lĂ­der familiar del grupo, como ha continuado haciendo por los otros pueblos que se han visitado. SegĂşn explican los asesores espaĂąoles, la labor de los servicios secretos afganos es muy importante y se estĂĄ desarrollando de manera eficaz, en cooperaciĂłn permanente con los espaĂąoles.

Antes de volver a la base, la patrulla se ha cruzado con una pareja 'kuchi' formada por una muchacha adolescente y un anciano en una moto, que se ha detenido para pedir ayuda para el bebĂŠ que llevaban en brazos. El hombre se ha bajado de la moto y ha mostrado a los militares la erupciĂłn que tenĂ­a el niĂąo en todo el cuerpo, mientras que la mujer se ha ocultado detrĂĄs de la moto, agachada y tapĂĄndose el rostro con el peculiar manto tĂ­pico de su pueblo, que esconde sus rasgos con flecos que salen de la parte alta del grueso velo.

El jefe del contingente espaĂąol en Moqur, el capitĂĄn Pablo Torres, les ha pedido que acudieran a la base para que le pudiera atender el equipo mĂŠdico que dirige la comandante Yolanda Lorenzo. Poco despuĂŠs de que llegara la patrulla lo ha hecho la pareja con el pequeĂąo AladĂ­n, al que han tratado de la reacciĂłn alĂŠrgica, mientras no paraba de llorar.

TambiĂŠn han proporcionado el tratamiento para los prĂłximos dos dĂ­as y han pedido a los padres que lo vuelvan a llevar a la base si no baja la alergia, aunque ya no serĂĄ atendido por la comandante Lorenzo, sino por su relevo, porque esta tarde partirĂĄ a Qala-i-Naw, para regresar a EspaĂąa en los prĂłximos dĂ­as.

Poco despuĂŠs de que acabara esta patrulla, llegaba a Moqur el convoy desde Qala-i-Naw que les lleva comida y les soluciona las necesidades logĂ­sticas, mientras otra secciĂłn se preparaba para otra misiĂłn a pie por una zona diferente, pero con los mismos objetivos. Antes de marcharse, el jefe de la base se ha cruzado con algunos de los miembros de esta patrulla. "Tened cuidado", les ha dicho. "Que tengan cuidados ellos, capitĂĄn", le han respondido.