El Yugo de Castilla continúa siendo la pesadilla de Chicote

El cocinero más famoso de La Sexta no consigue aleccionar a su amigo Cristóbal Berzosa, propietario de la histórica bodega vallisoletana El Yugo de Castilla. 

Más de un año ha pasado desde que el programa Pesadilla en la Cocina emitiese uno de los capítulos más escandalosos en cuanto a propietarios de los establecimientos se refiere. No se trataba únicamente de un pequeño bar en el que la cocina estuviese sucia y los camareros no diesen el callo.

 

Lo que ocurría en El Yugo de Castilla era más grave. Cristóbal Berzosa,  propietario de los 2.600 metros que conforman la bodega, no era capaz de asumir su cargo y lo que es peor, el paso del cocinero Alberto Chicote más que servir de ayuda lo que ha provocado es una herida entre viejos amigos.

 

Cuando te fuiste me dejaste todo descojonado, vino gente a fisgar y a robarme las cosas. La gente no puede hacer reservas porque los teléfonos están mal puestos”, acusa el propietario al showman de La Sexta.

 

Durante la tercera temporada del programa, Chicote lo que hace es regresar a antiguos restaurantes y preguntarse qué fue de ellos. En esta ocasión, el recibimiento que tuvo en la bodega de Boecillo (Valladolid) no podía ser otro que un desplante tras desplante. El cocinero no daba crédito a las palabras de su amigo: “aquí no come nadie, mis amigos y nadie más. No quiero trabajar, quédate con la bodega  que yo me marcho a Hollywood. Lo que quiero es vivir más tranquilo y no estar de esclavo”.

 

La antigua bodega castellana no ha visto reflotar su cocina a pesar de que el famoso cocinero de La Sexta lo ha intentado. “He venido a tu casa año tras año en peregrinación como si fuese Santiago de Compostela porque te admiraba a ti y lo que eras capaz de hacer. Cuando me enteré que podía echarte una mano vine con unas ganas que la hostia y lo que me encontré fue un tío absolutamente ingobernable que hacía lo que le salía de las bolas. Lo que me encuentro ahora es alguien mucho peor, que se siente orgulloso tirando el trabajo de un montón de gente a la basura”.

 

Sin entender cómo a las 13:45 horas  un restaurante puede estar cerrado y sin ningún cliente esperando, el cocinero de Pesadilla en la cocina asegura que Cristóbal le tiene “flipando”.

 

Hace unos meses el propietario del Yugo de Castilla habló personalmente con TRIBUNA Valladolid y enfadado aseguró que: “Lo que quiero hacer es vender la puta bodega. Abro cuando me da la gana”. Lo cierto es que su paso por el programa no parece haberle salido rentable. Fama ha conseguido, eso no puede negarse pero desde luego que no se caracteriza por su hospitalidad.

 

Si la idea de ambos amigos era dar a conocer la antigua bodega como estrategia de marketing,  ha salido a pedir de boca. Lo que no está tan claro es que existan interesados en comprar El Yugo de Castilla. Mientras tanto el establecimiento sigue cerrado y abre cuando a Cristóbal “le da la gana”. Lejos quedaron los sueños de “dividir el recinto y montar una sala de fiestas, una tienda de antigüedades y varios restaurantes”. 

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