El voltaje de los vallados eléctricos no entraña riesgo para personas o animales

ASAJA insiste en que el bajo voltaje de los vallados eléctricos no entraña riesgo para personas o animales. La organización profesional agraria ha trasladado al Servicio Territorial de Industria las características técnicas de este tipo de instalaciones para demostrar que no es necesario trámite alguno

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ávila ha trasladado hoy al Servicio Territorial de Industria de la Junta de Castilla y León las características específicas de los vallados eléctricos, que con un voltaje de entre 6 y 12 voltios como máximo entendemos no supone ningún daño para personas o animales. Así lo ha hecho la organización profesional agraria en respuesta a una solicitud de Industria, de cara a dilucidar el tipo de normativa aplicable a este tipo de instalaciones, como pidió ASAJA la semana pasada.

 

ASAJA valora que las gestiones realizadas tanto en Industria como ante la Subdelegación del Gobierno sigan su curso, como ha podido saber la organización en encuentros informales mantenidos con las administraciones competentes, a diferencia de quienes aprovechan para hacerse la foto aprovechando el trabajo ajeno. Así, ASAJA ha podido conocer que los expedientes sancionadores están paralizados hasta que se determine el tipo de normativa aplicable a este tipo de instalaciones.

 

ASAJA de Ávila reitera que este tipo de vallados no son instalaciones fijas puesto que se mueven para acotar los pastos al ganado, por lo que no les es de aplicación el Reglamento Electrotécnico para baja tensión.

 

La organización profesional agraria espera que no sean necesarios requisitos a mayores, lo que claramente iría contra el sentido común al equiparar el aprovechamiento para pastos con vallados eléctricos al suministro eléctrico en una casa.

 

Por lo general, este tipo de instalaciones se cargan con baterías de automóviles, por lo que tienen un bajo nivel de riesgo, y no sería lógico que estén sometidas al denominado régimen general, lo que supondría que el ganadero tendría que contar con un proyecto visado y firmado por un ingeniero industrial, además de recibir el visto bueno de Industria y que un instalador acometa la instalación y dé de alta el boletín necesario.