El uso de las tecnologías de seguridad preventivas de los coches evitaría un 22% de los accidentes mortales en Castilla y León

Un estudio elaborado por la fundación Línea Directa revela que el 80% de los conductores de Castilla y León ni utiliza ni conoce los sistemas de seguridad preventiva que ayudan a la conducción. Son tecnologías aplicadas a la seguridad vial que todos los coches actuales incorporan.

AEB, LKA, BSM, DDD... Un abrumador 80% de los conductores de Castilla y León, no sólo no conoce ninguna de estas siglas, sino que tampoco sabe que todas ellas hacen referencia a diferentes sistemas de seguridad preventiva que ayudan a la conducción. Y eso que esta tecnología puede salvarle la vida.

 

Pero ¿en qué consisten estos sistemas? Se trata de tecnologías aplicadas a la seguridad vial que incorporan ya los coches actuales y que se caracterizan por su carácter preventivo (superando así a las clásicas Seguridad Pasiva y Activa). De esta forma, los sistemas trabajan en paralelo para "tomar conciencia del entorno" y actuar de manera autónoma, tratando de anticiparse al accidente.

 

Con el objetivo de acabar con el desconocimiento existente sobre estos sistemas, concienciar sobre su importancia, conocer cuáles son los más eficaces y demostrar los beneficios que reportaría su uso generalizado, la Fundación Línea Directa ha presentado hoy en Madrid el estudio "Los sistemas tecnológicos avanzados para la prevención de accidentes de tráfico", realizado en colaboración con Centro Zaragoza, instituto de investigación de referencia en la reparación de vehículos.

 

El informe analiza los 83.115 accidentes con víctimas (heridos leves, graves y fallecidos) registrados en 2012, y se centra en los 4 sistemas de conducción preventiva más eficaces en la reducción de la siniestralidad según los tests de EuroNCAP. Además, se ha tenido en cuenta la oferta disponible en el mercado de 22 marcas de coches, que representan el 77% de los turismos matriculados en el último ejercicio.

 

Así, la principal conclusión del estudio es que los 4 sistemas más relevantes en la prevención de accidentes podrían evitar más del 22% de los accidentes mortales que se producen cada año en España, es decir, esta tecnología salvaría la vida de 420 personas todos los años. Este porcentaje sería algo más alto en Castilla y León, un 22,2%, lo que supondría 42 fallecidos menos.

 

Además, a nivel nacional su uso combinado reduciría en casi 23.000 los accidentes con víctimas cada año (un 27,5%), mientras que en la comunidad castellanoleonesa se producirían 1.256 siniestros menos al año (un 28,7%).

 

Los 4 sistemas más eficaces (el Frenado de Emergencia Autónomo, la Ayuda al Mantenimiento del Carril, la Detección de Fatiga y la Monitorización de Ángulos Muertos) evitarían 42 fallecidos (22%) en esta comunidad cada año.

 

Castilla y León es la tercera comunidad autónoma donde más se reduciría el número de fallecidos detrás de Cataluña y Andalucía, aún así el estudio demuestra que, paradójicamente, a la hora de comprar un vehículo la prioridad no es la seguridad sino el espacio.

 

¿CUÁLES SON ESTOS SISTEMAS Y SUS FUNCIONES?

 

Según estos datos, solamente el sistema de Frenado de Emergencia Autónomo (AEB es su sigla más conocidas) podría haber evitado hasta un 19,1 por ciento de los accidentes con víctimas, reduciendo así el 10,6 por ciento de los fallecidos, el 13,2 por ciento de los heridos graves y el 21,3 por ciento de los heridos leves. Este dispositivo, es capaz de detectar un obstáculo y frenar de forma autónoma para evitar colisionar tanto en ciudad como en carretera.

 

 

Por otra parte, el mecanismo de Ayuda al Mantenimiento del CarrilLKA, podría haber evitado según el estudio el 2,7 por ciento de los accidentes con víctimas, la mayor parte de estos con víctimas mortales (un 5,7 por ciento del total de fallecidos en 2012). Además, habría contribuido a disminuir la cifra de heridos graves en un 4,2 por ciento y la de heridos leves en un 2,5 por ciento.

 

En el caso del dispositivo de Detección de Fatiga (conocido como DDD, por sus siglas en inglés), su implantación en todos los turismos en 2012 podría haber evitado hasta un 2,7 por ciento de los accidentes con víctimas, que habrían reducido, a su vez, el 4,8 por ciento de los fallecidos, el 3,7 por ciento de los heridos graves y el 2,9 por ciento de los heridos leves.

 

El funcionamiento de este mecanismo puede, o bien detectar síntomas biológicos de fatiga por parte del conductor, o bien reconocer una serie de comportamientos en el modo de conducir que podrían indicar cansancio. La respuesta por parte del sistema consiste en avisar con señales luminosas o sonoras al conductor para recomendarle que realice una parada. 

 

Por último, el estudio comparado de la siniestralidad de 2012 y la eficacia de los medios de prevención de accidentes señala que el mecanismo de Monitorización de Ángulos Muertos (sus siglas más conocidas son BSM), podría haber contribuido a evitar el 3 por ciento de los accidentes con víctimas de 2012, en caso de haber sido implantado de forma generalizada. Este porcentaje correspondería, según el informe, al 0,8 por ciento de los fallecidos ese año, al 1,6 por ciento de los heridos graves y al 2,9 por ciento de los heridos leves.

 

El BSM es capaz de detectar vehículos situados en la zona "muerta" de visión del conductor y advertirle cuando pretenda realizar un adelantamiento mediante una señal luminosa, generalmente en el retrovisor, según ha mostrado la fundación en un vídeo de demostración.