El segundo partido de la final, blanco puro y duro

Llull, con un inicio de partido tremendo lideró a los suyos

El Real Madrid ha ganado este viernes al FC Barcelona Lassa en el Palau Blaugrana (70-90) en el segundo duelo de la final de la Liga Endesa y ha igualado la serie en un partido en el que fue claramente superior.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

FC BARCELONA LASSA: Satoransky (8), Navarro (6), Perperoglou (10), Doellman (9), Tomic (14) --cinco inicial--; Ribas (6), Lawal (-), Abrines (-), Vezenkov (3), Samuels (9), Oleson (1), Arroyo (4).

 

REAL MADRID: Llull (20), Carroll (2), Taylor (3), Thompkins (12), Ayón (19) --cinco inicial--; Rudy Fernández (7), Nocioni (3), Doncic (2), Maciulis (-), Reyes (12), Sergio Rodíguez (10), Hernangómez (-).

 

PARCIALES: 12-28, 20-16, 26-22 y 12-24.

 

ÁRBITROS: Hierrezuelo, Jiménez y Peruga. Sin eliminados.

 

PABELLÓN: Palau Blaugrana. 6.742 espectadores.

La final queda abierta con un triunfo para cada equipo. Tanto Barça como Madrid están a dos victorias de alzarse con el título, que podría decidirse en el BarclayCard Center o de vuelta en el Palau Blaugrana. Pero si el primer partido, un espectáculo en toda regla, fue de lo más igualado, este segundo choque fue blanco, puro y duro.

 

Solo salvaron al Barça dos pequeñas reacciones, la última dejando al equipo a solo 5 puntos en el tercer cuarto, pero entonces llegó el gran hundimiento blaugrana. El Madrid llegó a tener 21 puntos de diferencia en el primer cuarto y repitió esa máxima en el último. Dos cuartos para enmarcar del Madrid y para olvidar en el bando catalán. El acierto y el 'punch' solo llegaron desde Madrid.

 

El gran artífice del triunfo blanco fue Sergio Llull (20 puntos), por catapultar a los suyos en el primer cuarto, aunque al final acabó compartiendo el protagonismo con Gustavo Ayón (19). Uno desde fuera y el otro desde la pintura dejaron sin opción al Barça, donde únicamente Ante Tomic aguantó el tipo en anotación. Las diferencias en el marcador propiciaron una fuga prematura del público y algún que otro reproche de los que se quedaron. También tímidos pitidos al final.

 

Y es que del 14-4 con el que el Barça abrió el primer partido de esta final, se pasó este viernes a un todavía más aplastante 8-20 con total protagonismo para Sergio Llull. El base blanco anotó 13 puntos con tres triples consecutivos y él solo superó a todo el Barça, que se quedó en 12 puntos al término del primer cuarto. Toda una auténtica declaración de intenciones del menorquín y del Real Madrid. Un espectáculo que, a diferencia del 100-99 del miércoles, solo puso el equipo rival.

 

Tanto fue así que el Real Madrid llegó a tener una ventaja máxima de +21 en los primeros compases del segundo cuarto --que se repetiría por dos veces en el último periodo--. En el segundo cuarto fue Felipe Reyes quien martilleó el aro blaugrana desde el interior siguiendo la exhibición de Llull, pero el Barça pudo reaccionar a tiempo con un parcial de 11-0 liderado por Pau Ribas. Llegaron a bajar los blaugranas de la barrera psicológica de los 10 puntos pero no pudieron mantenerse ahí mucho tiempo.

 

Pese a la reacción, que enchufó de nuevo la caldera del Palau Blaugrana, el Madrid siguió contando con unos claros 12 puntos de ventaja al descanso. Solo recortó el Barça 4 puntos pese a las mejores sensaciones, y es que sin acierto en el tiro exterior primó la mejor intensidad de un Madrid que fue a por todas. De la lucha cuerpo a cuerpo del primer asalto al prácticamente 'KO' de los blancos al eterno rival.

 

Y en la segunda parte las tornas no cambiaron demasiado. Tan sólo pudo recortar el Barça otros 4 puntos en el tercer periodo, aunque llegó a poner a sólo 5 puntos del Real Madrid. Un nuevo parcial de 9-0 y un destello de acierto metieron más que nunca al Barça en el partido. Se palpaba en el ambiente un final ajustado como el del primer partido, pero éste no llegó.

 

El Real Madrid se ahorró el sufrimiento que vivió en el primer partido, dejando ir un triunfo sobre la bocina en un partido memorable. Este no tuvo tanto lucimiento y estuvo más desigual, con un Madrid muy superior que solo cedió el dominio en algunos minutos y sin llegar a perder el control en el electrónico antes de volver a machacar a los locales. Los blancos van a casa con 1-1 y en Madrid podría haber campeón, blanco o blaugrana, salvo que siga la alternancia y la serie regreso al Palau. Se abre la final.