El Real Madrid apela al espíritu de Cristiano para firmar la remontada

Cristiano Ronaldo

Un 'hat trick' del portugués tumba a un correoso Wolfsburgo y mete al Real Madrid en las semifinales de la Champions. 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Navas; Carvajal, Ramos, Pepe, Marcelo; Modric (Varane, min.91), Casemiro, Kroos; Bale, Benzema (Jesé, min.84) y Cristiano Ronaldo.

 

WOLFSBURGO: Benaglio; Vierinha, Naldo, Dante, Ricardo Rodríguez; Luiz Gustavo, Guilavogui (Dost, min.80); Draxler (Kruse, min.32), Arnold, Bruno Henrique (Caligiuri, min.73); y Schuerrle.

 

GOLES

   1-0, minuto 15. Cristiano Ronaldo.

   2-0, minuto 17. Cristiano Ronaldo.

   3-0, minuto 77. Cristiano Ronaldo.

 

ÁRBITRO: Viktor Kassai (HUN). Amonestó a Cristiano Ronaldo (min.80), por el Real Madrid, y a Arnold (min.45), Luiz Gustavo (min.76), Dante (min.85), Vierinha (min.91), por el Wolfsburgo.

 

ESTADIO: Santiago Bernabéu. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Pedro de Felipe, exjugador del Real Madrid fallecido este martes.

El Real Madrid se clasificó este martes para las semifinales de la Liga de Campeones por sexta temporada consecutiva después de lograr la remontada ansiada ante un correoso Wolfsburgo, que sólo hincó la rodilla ante el acierto del portugués Cristiano Ronaldo, auténtico protagonista del 3-0 con el que los de Zinédine Zidane levantaron el 2-0 de la ida.

 

No remontaba el conjunto blanco una eliminatoria continental en el Santiago Bernabéu desde hace 14 años. El rival en esta ocasión, no era ninguno de los 'todopoderosos' del Viejo Continente, sino un Wolfsburgo que gracias a la ida tuvo opciones hasta el pitido final, que desató la euforia del público madridista, que celebró la gesta sin importarle cual era la entidad del oponente.

 

Fue sin duda la noche mágica de Cristiano Ronaldo. El portugués no hizo un partido majestuoso, pero sí lo que mejor sabe hacer: marcar goles. Un balón suelto, un cabezazo a la salida de un corner y un lanzamiento de falta encumbraron al luso, que ya ha marcado 16 goles en la 'Champions', sólo a uno de su récord de 17 que llevaron a su equipo a conquistar la 'Décima'.

 

Tres 'fogonazos' que salvaron un partido áspero por el planteamiento de los 'lobos', que siempre jugaron con su marcador de una semana y que pusieron más complicaciones de las previstas desde el 18 de marzo y a los que no les temblaron las piernas cuando en dos minutos y pasado el primer cuarto de hora ya habían dilapidado su renta.

 

El Real Madrid cumplió el guión previsto en la víspera por Zidane. Salió con ímpetu y tensión, pero sin excesivas prisas ante un rival que repitió once y planteamiento, con las líneas juntas, sin referencia arriba y con Arnold incomodando a Modric. Así, el primer cuarto de hora se asemejó mucho al de la ida, aunque los locales no encontraban la forma de intimidar pese al empuje de un Bernabéu consciente de su papel desde antes del partido.

 

Sin embargo, todo cambió en un instante. Carvajal, ausente en la ida, se adelantó con fuerza a Draxler y corrió hasta el área para meter un centro donde ni Dante ni Naldo tuvieron tanta fe como el lateral y no acertaron a despejar un balón que Cristiano no perdonó para el 1-0. Sin tiempo para asimilarlo, Vierinha salvó el segundo del portugués, pero sólo fue un aplazamiento porque en el córner el de Madeira apareció en el primer palo para igualar la eliminatoria.

 

Con dos goles encajados en apenas dos minutos, era el momento de ver de que estaban hechos los de Dieter Hecking, cuyo planteamiento no varió, sabedores de que un gol complicaría las cosas a los madridistas, por lo que no arriesgó en exceso y simplemente intentó tener más el balón para enfriar el partido, gracias a la experiencia de Luiz Gustavo.

 

El equipo madridista, con el excelente trabajo en el medio de Casemiro para 'barrer' casi todo, también se tomó un respiro y le pudo costar caro. Los visitantes perdieron a Draxler por lesión, peor gozaron de sus dos mejores ocasiones sin su estrella en el campo, con un disparo de Luiz Gustavo al que respondió bien Keylor Navas y una aún más peligrosa que un lento Bruno Henrique desperdició. Por parte blanca, dos de Benzema, una, en el descuento, con el francés demasiado frío para resolver.

 

RONALDO RESUELVE EN EL TRAMO DECISIVO

 

El Real Madrid necesitaba la mejor versión de su '9' y de un Bale menos incisivo que en el Volkswagen Arena para desenmarañar el entramado defensivo de los 'lobos' que se habían ido a vestuarios con mejores sensaciones y con todas las opciones intactas y dispuestas a jugarlas al máximo a la espera de ver la salida local en el segundo tiempo.

 

Los de Zidane trataron de retomar el control del partido en busca de ese gol tranquilizador y que les pusiese la eliminatoria a su favor. Lo tuvo en una buena internada de Carvajal cuyo centro no encontró a nadie porque Cristiano y Benzema acudieron casi al mismo lugar. Los locales buscaron más las bandas, sobre todo la izquierda con Marcelo, y el Wolfsburgo trataba de no quedar arrinconado pese a perder el balón.

 

Ramos rozó el gol en otro saque de esquina, pero se quedó en 'fantasma'. El balón dio en el palo y Benaglio ya superado acertó a meter la mano y evitar que la pelota llegase a Cristiano. Pero era un oasis con el partido entrando en recta decisiva donde los errores se pagaban ya caros y con los de Hecking encontrándose no excesivamente agobiados, gracias en buena parte a un Luiz Gustavo, demasiado suelto y siempre con temple.

 

El físico, factor siempre destacables en los equipos de la Bundesliga, comenzaba a atisbar su importancia, y con los locales sin la chispa necesaria para, al menos, vivir con cierta tranquilidad. Zidane no movía el banquillo pese a esta situación. Pero eral la noche de Cristiano y el portugués cambió el escenario con una falta, ayudado por el resquicio en la barrera dejado por Naldo.

 

Quedaba cuarto de hora y los visitantes tenían que abrir líneas por primera vez en toda la eliminatoria. Los locales, por su parte, debían tener nervios de acero en cada acción porque pese a su remontada, un gol les dejaba fuera. Benaglio metió dos manos para mantener con vida a los suyos hasta el final, aprovechando el paso atrás madridista y jugando con tres centrales para agarrarse al sueño europeo.