El profesor de la Usal Juan Antonio Rodríguez Sánchez, Premio de Educación Médica 2015

Foto: USAL

La iniciativa galardonada como “Mejor Proyecto en la Enseñanza de Grado” desarrolla un programa para sensibilizar ante la muerte a los alumnos de Grado en Medicina

 

 

La Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha entregado sus Premios de Educación Médica 2015. El proyecto “La sensibilización precoz hacia la muerte como determinante en la adquisición de competencias actitudinales en estudiantes de Medicina”, presentado por la Universidad de Salamanca, y al programa “Formación de la Coordinación Regional de Cuidados Paliativos de la Comunidad de Madrid”, presentado por dicha institución, han sido premiados como “Mejor Proyecto o Trabajo en la Enseñanza de Grado” y “Mejor Proyecto o Trabajo en la Enseñanza de Postgrado y/o Formación de Especialistas”, respectivamente.

 

Estos premios de carácter anual reconocen iniciativas dirigidas a la mejora del proceso educativo en sus distintas vertientes: estructuras docentes, procesos o resultados obtenidos. En el trascurso del acto de entrega de los premios, -al que acudió Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos- el profesor Jesús Millán, director de la Cátedra, destacó que ambos proyectos  premiados “ofrecen instrumentos para que el  profesional sanitario se encuentre mejor formado para ayudar al enfermo en los momentos más delicados de la vida”.  En este sentido, el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, añade que “ambas iniciativas contribuyen a mejorar el desempeño profesional de la Medicina”.

 

PREMIADOS

 

La iniciativa galardonada como “Mejor Proyecto en la Enseñanza de Grado” presentado por el profesor Juan Antonio Rodríguez Sánchez, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca y coordinador del mismo, desarrolla un completo programa de formación teórica y experimental con el objeto de sensibilizar ante la muerte a los alumnos de Grado en Medicina.  “Estos estudiantes aún no han tenido la experiencia en su entorno próximo para saber cómo tratar con los pacientes y los familiares frente a esta circunstancia”, asegura Rodríguez Sánchez.

 

El coordinador explica que la hipótesis inicial se basaba en que una experiencia precoz de los estudiantes de Medicina con el hecho de la muerte como fenómeno natural e inevitable “permitiría una sensibilización y humanización de su aprendizaje, facilitando el desarrollo de las actitudes y valores asumidos como competencias a adquirir para la obtención del título de Grado en Medicina”.

 

Los voluntarios que se sumaron a este programa son alumnos de primer curso del Grado de Medicina sin experiencia comunicativa de un fallecimiento,  fueron divididos en tres grupos: grupo control, grupo que realizó talleres de sensibilización y grupo que acudió a la Unidad de Cuidados Paliativos. Este último grupo tenía como objetivo tratar con la persona a la que iban a acompañar y plasmar toda la información en una biografía que entregaría al paciente y la familia. “Aunque los resultados del proyecto son provisionales, se observó  que el grupo que estaba en la Unidad de Cuidados Paliativos tuvo una actitud frente a la muerte de aceptación y naturalidad”, concluye el profesor Rodríguez  Sánchez.

 

Por su parte, el programa “Formación de la Coordinación Regional de Cuidados Paliativos de la Comunidad (CRCP) de Madrid”, presentado por dicha institución, tiene como objetivo promover una formación de calidad para todos los profesionales, así como definir las competencias y asegurar la capacitación en conocimientos, habilidades y actitudes que permitan ofrecer una mayor calidad de vida a todos los enfermos que requieran de cuidados paliativos. “La formación es parte integral del desarrollo de los Cuidados Paliativos (CP) y ha de considerarse una prioridad para impulsar la excelencia de los servicios”, ha asegurado María Teresa García-Baquero, coordinadora del programa.

 

“Para abordar los cuidados paliativos, la formación debe alcanzar a un amplio colectivo de profesionales de distintas disciplinas (Medicina, Enfermería, Psicología Clínica, Trabajo Social, entre otros) y en diferentes niveles formativos, con la finalidad de dotarnos de profesionales `competentes´, para resolver problemas complejos”, añade García-Baquero. Para dar respuesta a esta necesidad, puesto que la complejidad, el ámbito de aplicación y la cobertura asistencial van a ser diferentes, se requieren distintos niveles de formación, identificados como niveles Básico, Intermedio, Avanzado y Experto, razón por la cual, señala la coordinadora, “se ideó el plan de formación basado en cuatro escalones o niveles que se han de ir adquiriendo y superando hasta alcanzar el grado de experto”.

 

FINALISTAS

 

Cabe destacar también que dentro de la categoría  “Mejor Proyecto o Trabajo en la Enseñanza de Grado”  ha quedado finalista el proyecto “Modelos de simulación médica avanzada para la docencia de la Farmacología”, presentado por Jorge Vicente Romero de la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza.  Y en la categoría de “Mejor Proyecto o Trabajo en la Enseñanza de Postgrado y/o Formación de Especialistas” ha resultado finalista el Máster en Oncología Molecular “Bases Moleculares del Cáncer” presentado por  Mónica Lopez Barahona, del Centro de Estudio Biosanitarios.

 

La Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM pretende ser un foro en Educación Médica con tres objetivos fundamentales: crear conocimiento referido a la educación médica, transmitirlo y colaborar en su aplicación. Sus actividades están orientadas hacia la edición de libros de referencia, la celebración de jornadas de especialización, la edición de publicaciones en el campo de la Educación Médica, y el reconocimiento de los mejores proyectos a través de sus premios de ámbito nacional.