El pobre y el paladín

Artículo de opinión escrito por Mónica Martínez, candidata de IU -UP al Congreso.

Hacía frío y no había un alma por la calle. Pasaban unos minutos después de la media noche y salía con mi pareja de la sede de Izquierda Unida. Sin embargo, a pocos metros de la misma, inclinado sobre los contenedores, descubrimos la figura de una persona buscando entre la basura. Lo hacía con total tranquilidad, tomándose su tiempo para ver lo que había, sin tan siquiera constatarse de nuestra presencia cuando pasamos a su lado.

 

No es la primera vez que contemplo una escena tan dura en Ávila, pero después del resultado electoral tengo que reconocer que me impresionó. Mi cabeza no paraba de darle vueltas a las cifras que una y mil veces he repetido durante la campaña: uno de cada tres abulenses es pobre. Pobre de verdad, de los que no llegan a fin de mes, y alguno de los cuales ya sólo tienen como recurso la búsqueda en la basura. A uno de ellos lo volvimos a dejar de lado, a abandonar a su suerte después de un resultado electoral en el que esta provincia prefirió la falsa ilusión de la recuperación a la triste realidad que nos rodea.

 

El resultado electoral en la provincia nos deja igual. En Ávila no ha pasado nada después de las elecciones. Votos arriba o abajo todo seguirá igual, la misma pobreza, los mismos sueldos de miseria, los cientos de personas pensando en marcharse a otras provincias, a otros países y los mismos representantes que no tienen nada que ver con los abulenses normales, los que son como nosotros, los que pisan la calle.

 

Esta es la cruda realidad que las urnas nos han dejado cuatro años más. Una realidad unida a otra mucho más preocupante: nuestros representantes en el congreso son personas de alto nivel social, que han estudiado másters carísimos en el extranjero, que se han paseado como turistas por nuestra provincia y que han dado las gracias a los abulenses a través del plasma. Es lo que tiene elegir a un candidato que tan solo viene a nuestra provincia a veranear. Eso sí, el candidato abulense que dice que va a representarnos saldrá mucho en la tele, contándonos que todo va mucho mejor, mintiéndonos igual que ha hecho durante la campaña.

 

Me entristece pensar que a la mayoría de los abulenses esto les da igual. Parece que es mejor enorgullecerse de que un paladín se diga abulense que reconocer que nuestro vecino, el hijo de nuestro amigo, el jubilado del quinto o la familia que se ha tenido que ir a vivir con sus padres no pueden llegar a fin de mes y rebusca en la basura.