El Pleno de la Cámara de Ávila respalda a su Comité Ejecutivo y dimite en bloque

El Pleno de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Ávila, reunido este martes en sede cameral, aceptó por unanimidad la propuesta de dimisión del Presidente y miembros del Comité Ejecutivo. Asimismo, la totalidad de miembros asistentes presentaron la renuncia a las actas de sus vocalías en la institución cameral.

La dimisión de los miembros del Pleno de la Cámara de Ávila adoptada este martes tendrá efectos a partir del 30 de octubre, periodo éste que se ha considerado conveniente para llevar a cabo una transición ordenada conforme a lo establecido por la normativa vigente.

 

Los miembros del Pleno de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Ávila, por tanto, respaldaron y se sumaron a la decisión del presidente José Manuel Izquierdo Barreras y su Comité Ejecutivo de presentar la dimisión una vez sobrepasado ampliamente el mandato de cuatro años para el que fueron elegidos tras un “cambio en las reglas de juego a mitad del partido”, en palabras del Presidente, sin vislumbrarse una rápida adaptación de la nueva Ley de Cámaras a la normativa regional que contemple partidas públicas para la gestión de los servicios públicos que la nueva Ley encomienda a la institución cameral abulense, al igual que al resto de Cámaras de Comercio.

 

En el Pleno celebrado quedó de manifiesto el descontento de sus miembros ante la divergencia de los tiempos que manejan las administraciones para la toma de decisiones y los de los empresarios a los que la Cámara de Ávila representa; "una laxitud y relajación que podría interpretarse como una deliberada intención de silenciar la voz de la sociedad civil agrupada en numerosas entidades colegiales, profesionales, etc., entre las que se encuentra la Cámara de Ávila".

 

Igualmente, el Pleno reprochó que si bien es cierto que la nueva Ley de Cámaras ha prorrogado los mandatos sine die hasta la apertura de un nuevo proceso electoral ,cuyo inicio a día de hoy es una incógnita, y exige a las Cámaras de Comercio un cambio de modelo organizativo, territorial, funcional y de servicios, no se ha dotado de instrumentos legislativos efectivos y ágiles ni partidas presupuestarias que garanticen una transición a un modelo estable de Cámaras que en la actualidad, y con la normativa vigente, está muy alejado del modelo continental que tienen países como Francia y Alemania.