El paso del tiempo en Piedralaves de la mano de Alberto Greco

El artista conmemora el 50 aniversario de su estancia en Piedralaves con una exposición fotográfica titulada “Villa de Piedralaves. Verano 1963” que podrá visitarse desde mañana 25 de julio hasta el próximo 14 de agosto

Mañana día 25, a las ocho de la tarde, se inaugura la exposición de fotografía “Villa de Piedralaves. Verano 1963”, unas instantáneas tomadas por Montserrat Santamaría a la obra que Alberto Greco realizó hace cincuenta años en Piedralaves.

 

 

En la inauguración, que tendrá lugar en el Hogar Rural de Piedralaves, participarán el pintor Carlos Gonzalo, la propia Montserrat Santamaría, la embajada de la República Argentina y el Centro de Arte Moderno. La exposición permanecerá en la localidad hasta el próximo 14 de agosto.

 

Alberto Greco es uno de los pioneros de la vanguardia informalista en Argentina. Fundador del Vivo-Dito o arte vivo, buscó la inspiración y la provocación en lugares como Buenos Aires, París, Roma, Madrid o Piedralaves, lugar proclamado por él mismo como Capital Internacional del Grequismo.

 

En 1963, Alberto Greco se instaló en Piedralaves donde realizó una obra en la que participaron con ganas todos los niños del pueblo. Durante aquel verano, Greco conoció a Montserrat Santamaría que fue la encargada de fotografiar el trabajo del artista durante aquellos días. Hoy, cincuenta años más tarde, Alberto Greco y Montserrat Santamaría se unen de nuevo para mostrar al mundo lo que ocurrió en aquel tiempo.

 

 

El Hogar Rural situado en la Calle de la Villa, será el encargado de acoger la exposición fotográfica que, sin embargo, no será lo único que pueda contemplarse durante estos días en Piedralaves. Y es que la organización he decidido colocar algunas de las instantáneas en los lugares donde fueron tomadas aquel verano.

 

Una fantástica forma de recordar cómo era la localidad hace cincuenta años y, para los más jóvenes, la mejor manera de descubrir cómo era su pueblo antiguamente. Esta exposición permanente es un gran atractivo tanto para los piedralaveños como para los forasteros que pueblan estos días las calles de la localidad.