El Papa consagra la Sagrada Familia con la defensa del matrimonio “natural”

El Papa Benedicto XVI dedicó ayer al culto la Sagrada Familia de Barcelona con un mensaje a favor de la vida desde el momento de la “concepción”, a la vez que ha defendido el matrimonio “natural”. Ante 6.500 fervorosos fieles, el Pontífice lanzó críticas veladas contra el Gobierno de Zapatero, por la reforma de la ley del aborto, que provocó diferencias entre el Vaticano y el Estado español, así como el matrimonio homosexual.
AGENCIAS

El Pontífice lanzó un mensaje a favor de la vida como “sagrada e inviolable desde el momento de su concepción” y ha pedido que la natalidad sea “dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente”. Benedicto XVI remarcó que la Iglesia “se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”, en referencia al matrimonio católico entre hombre y mujer.

En el Angelus, tras la misa, el Pontífice volvió a incidir en cuestiones sobre vida y matrimonio instituciones que ha calificado de “esperanza de la humanidad” y en las que el hombre encuentra acogida “desde su concepción a su declive natural”, con una velada crítica a la eutanasia. Benedicto XVI abogó por medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su “plena realización”, así como una defensa de la no contradicción entre progreso y fe.

En catalán
El Papa usó el catalán para iniciar y cerrar su homilía en la misa, aunque de forma testimonial y sin llegar a emplearlos en los pasajes más espinosos de su discurso, centrándolo básicamente en referencias a la Virgen de Montserrat y a la Mercè.

El vicepresidente de la Generalitat de Catalunya, Josep Lluís Carod-Rovira, valoró este gesto y afirmó en declaraciones, que “un Papa alemán hizo más por el catalán y su proyección internacional que cualquier presidente español en los cinco siglos de existencia del Estado como tal”. Con todo, Carod puntualizó que fue una utilización “testimonial”, con predominio del castellano y el latín.

La Sagrada Familia se convirtió en centro para el culto católico, tras la bula otorgada por el Papa Benedicto XVI, que fue leída por el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martinez Sistach. Los 6.500 asistentes dentro del templo rompieron el protocolo y rigor propio de estos actos religiosos y despidieron calurosamente al Pontífice de pie, con aplausos y frases como Viva el Papa, incluso haciendo fotos con el móvil. El Pontífice les correspondió risueño y alzando su mano, y llegó a pararse para saludar a algunos asistentes a lo largo del pasillo, especialmente a los niños cantores de la Abadía de Montserrat, en medio de sonoros aplausos y muestras de emoción.

Con anterioridad a la ceremonia, el Papa mantuvo un encuentro “muy cordial” con los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía, de doce minutos, en el que los monarcas han regalado a Benedicto XVI un facsímil del Código Áureo del siglo XI, que contiene una colección de los cuatro evangelios, y éste a les ha obsequiado con La historia de los Papas a través de las medallas pontificias del siglo XV al siglo XX.

250.000 asistentes
El Ayuntamiento de Barcelona cifróo en 250.000 las personas que siguieron la visita del papa Benedicto XVI por las calles de la capital catalana y en la Sagrada Familia.

Fuentes municipales informaro que esta cifra incluye el recorrido del Papamóvil, los fieles en el interior y exterior de la Sagrada Familia y en la Monumental de Barcelona. De estas 250.000 personas, 6.500 lo siguieron desde el interior del templo, cerca de 50.000 desde el exterior de la Sagrada Familia y unas 13.000 desde la plaza de toros Monumental.