El palentino Santiago Zurita traslada al lector a la Barcelona de principios del XX con su novela 'El perfume de Besalú'

El perfume de Besalú narra la historia de amor de dos jóvenes aldeanos amenazada por la vorágine de la urbe y los celos. Esta es la trama que marca el tercer trabajo del autor nacido en Astudillo y editado por Castilla Ediciones, que se presentará el 30 de noviembre, en Casa del Libro.

El perfume de Besalú arranca con una devastadora tormenta que acaba con la cosecha de las tierras próximas a la localidad gerundense de Besalú y obliga a varios de sus jóvenes a dejar el pueblo y marchar a la ciudad para poder sacar adelante a sus familias.

 

Uno de ellos, Jaume, entrará al servicio de un rico empresario textil y se verá seducido por la joven esposa de éste, aunque ambos personajes acabarán envueltos en un suceso luctuoso que obligará a Anna, la novia que Jaume deja en Besalú, a viajar a la ciudad condal y pelear por su amor.

 

En medio de todo ello, un joven pintor del pueblo llegado a Barcelona jugará un papel clave en toda la trama, al tiempo que desarrolla una prometedora carrera en la ciudad, que por aquellos años gozaba de un esplendor artístico fruto de su auge económico, tal como ha destacado el propio Zurita.

 

La novela nació este verano y se gestó "en sólo un mes", después de que su autor viajara a Besalú y quedara "fascinado" por su geografía urbana y, especialmente, por su puente románico, levantado sobre el río Fluviá. "Sentí algo muy especial, un impulso que me obligó a escribir", ha señalado, tras lo que ha justificado el ritmo de escritura por la "fuerza" de la novela, que no le dejaba "parar".

 

El aroma del pueblo, que sus habitantes recuerdan cuando se mudan a la capital, es una de las vivencias personales que Santiago Zurita plasma en la novela, una experiencia que en su caso se debe a los recuerdos de su localidad de origen y su traslado a Valladolid.

 

Esta dicotomía tiene reflejo en el ritmo que adquiere la narración en uno u otro escenario, con mayor velocidad en Barcelona, aunque su autor refleja "la belleza de ambas vivencias", ya sea con "la tranquilidad de Besalú", o con "el ambiente cultural que impregna la Barcelona de entonces".

 

A diferencia de sus dos primeras novelas, Santiago Zurita se ha alejado en ésta de la trama histórica, lo que le ha permitido "disfrutar más del relato" al poder "dejarlo fluir" sin necesidad de detenerse para cumplir con el trabajo de documentación.