El Obispo de Ávila apela por una revolución de las virtudes morales en su discurso de Navidad

El Obispo de Ávila, Jesús García Burillo, durante su discurso navideño. / Foto: Antonio S. Sánchez

El Obispo de Ávila, Jesús García Burillo, ha ofrecido su tradicional discurso de Navidad, que ha venido acompañado por un desayuno navideño a los medios de comunicación de la ciudad por su labor de difusión del trabajo realizado desde el Obispado a lo largo de este año 2014 que ya se termina.

En su discurso, García Burillo ha enviado "mi sincera felicitación y mis mejores deseos para esta Navidad, de la mano de Teresa de Jesús, en este V Centenario de su nacimiento" recintando unos versos de un poema de La Santa abulense, y ha destacado que "en el Carmelo siempre se ha tenido una especial devoción al Niño Jesús", en estas fechas en las que se convierte en protagonista.

 

En este sentido, el Obispo recordó que "La Santa llevó siempre en sus viajes una imagen del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una imagen del Niño Jesús que ella misma dejaba como regalo al despedirse".

 

Sobre la figura de Jesús, destacó que fue "un ejemplo de humildad", que "siendo todo quiso nacer pobre entre los pobres" y eso, aseguró "nos lleva a replantear nuestro estilo de vida". Por ello, comentó Burillo, "Cristo nos muestra que el camino a la felicidad pasa por la austeridad y la fraternidad", un camino que "también Santa Teresa insistía a sus hijas en seguir, como nos recordaba el Papa en su mensaje para este Año Jubilar".

 

Burillo lamentó que "seguimos padeciendo los efectos de una crisis que dura demasiado tiempo, generando una realidad social marcada por la desesperanza", y "muchos vecinos nuestros siguen careciendo de trabajo, de recursos económicos, se destruyen sus familias, sufren carencias materiales y espirituales", por lo que, destacó, "quiero que sepáis que vuestro dolor es también el mío, y que rezo por cada uno de vosotros; os envío mi apoyo solidario y fraterno y este mensaje de esperanza que nos trae la luz de Jesús en la Navidad".


En este punto, el Obispo destacó que "para que esta situación cambie es necesaria una regeneración moral a escala personal y social y con ella la recuperación de un mayor aprecio por el bien común, que sea verdadero soporte para la solidaridad con los más pobres y favorezca la auténtica cohesión social de la que tan necesitados estamos”.

 

Por ello, destaca, "la ejemplaridad de los responsables políticos, sociales, económicos y eclesiales, constituirá siempre un elemento imprescindible para lograr una justa sociedad civil y una verdadera comunidad eclesial”, por lo que exclamó que "cuánto bien nos haría una verdadera revolución de las virtudes morales, en cada uno de nosotros y en las instituciones".


Por todo ello, concluyó, "os propongo salir al encuentro del amor misericordioso de Dios, que nos trae la salvación. Con Santa Teresa, abramos bien los ojos para contemplar la grandeza de la humildad y la belleza de la pobreza que nos muestra Jesús en el pesebre. Aquel que, siendo sólo santidad, quiso asumir nuestra débil naturaleza, nos trae la paz y la luz de la que tan necesitados estamos. Que la Palabra de Vida ilumine nuestros temores y desánimos, y los transforme en esperanza capaz de encontrar respuesta a las situaciones más complejas".