El Obispo de Ávila apela a la misericordia ante el dolor por el drama de los refugiados

En el mensaje que dirige cada semana a sus diocesanos, el Obispo de Ávila ha alzado, una vez más, la voz contra el drama de la inmigración, y muy especialmente sobre la crisis humanitaria que se está produciendo en Europa con el éxodo forzado de miles de personas. Una situación que Monseñor García Burillo cree que merece “nuestra atención y nuestra consideración a la luz del evangelio de la misericordia”.

En el texto, que coge prestado para su título las palabras de Cristo en el Evangelio de San Mateo (“Fui forastero y me acogisteis”), Monseñor García Burillo apunta al “sistema económico, en el que prima el capital sobre las personas, la injusticia y la corrupción, el drama de la guerra y la violencia de grupos radicales” como causa fundamental para que muchos seres humanos se vean obligados “a ponerse en angustiosa peregrinación, buscando medios de subsistencia y provocando así un flujo migratorio”. Señala también la doble cara de la inmigración: por un lado, la salida hacia la esperanza de un futuro mejor; por otro, el dolor del desarraigo y las dificultades para su acogida.

 

Por eso, señala el Obispo cómo nuestra actitud ante esta situación debe ser la misericordia ante el dolor de nuestros hermanos, recogiendo esas mismas palabras de Cristo. Todo un desafío, señala, que “está dentro de un elenco de acciones que nacen de unas entrañas misericordiosas. Acciones que caracterizan a los que obran con un corazón grande y hace realidad «la premura paterna de Dios que es solícita con todos»”.

 

De esta forma, y señalando de nuevo la postura del Papa Francisco sobre esta dramática situación en Europa (recordamos que el Santo Padre pidió no sólo nuestra compasión, sino darles una respuesta concreta a modo de acogida en parroquias, comunidades y santuarios), el Obispo de Ávila recuerda cómo esta diócesis sigue esta línea de colaboración para prestar ayuda a los refugiados, y ya ha encomendado a Cáritas Diocesana la coordinación de todas las acciones encaminadas a este propósito. Siguiendo la máxima del Evangelio de amor misericordioso al prójimo, nos recuerda Monseñor García Burillo cómo “Ávila siempre ha dado muestras de ser una comunidad generosa con el que sufre”, por lo que en este preciso momento “es tiempo de mostrar de nuevo nuestra sensibilidad ante el drama de miles de hermanos y orar por ellos, abriendo nuestro corazón a la acogida”.

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