El nuevo alumbrado de Ávila: modelo ejemplar de eficiencia energética

Durante las últimas décadas, el mundo parece haberse dado cuenta de que el derroche energético sólo conduce al agotamiento de recursos, a la contaminación y a la degeneración de la herencia que dejamos a nuestros hijos. La eficiencia energética se ha convertido en de las preocupaciones de la modernidad porque es sinónimo de sostenibilidad

La buena noticia es que actualmente existen en el mercado soluciones de mayor calidad y eficacia que las tradicionales que, en el caso del alumbrado, no sólo aportan la visibilidad adecuada y el realce de la belleza monumental de una ciudad, sino que además lo hacen con un ahorro energético del 62,5%.

 

La prueba se encuentra en la ciudad de Ávila que se convertirá, cuando en junio finalicen las obras del nuevo alumbrado, en la primera Ciudad Patrimonio de la Humanidad de España que acomete un proyecto que aborda la iluminación íntegra de la urbe, incluida la luminaria ornamental.

 

De esta forma, Ávila conseguirá reducir anualmente sus emisiones de CO2 en 2.350 toneladas, una cifra nada despreciable si tenemos en cuenta que equivale a la cantidad de emisiones de CO2 que provocarían 175.000 vehículos viajando de Ávila a Madrid (110Km).

 

Siguiendo esta comparación, cabe señalar que con el viejo alumbrado, las emisiones que estaba produciendo Ávila eran las equivalentes a 262.500 vehículos y, en cambio, con el nuevo alumbrado será la equivalente a 87.500 vehículos.

 

Sin embargo, conseguir eficiencia energética y calidad óptima en el alumbrado exige concienciación,  planificación y expertise. Para José Ignacio Muñoz Martín, Director Técnico de la División de Mantenimiento del Grupo Eulen, “cambiar el alumbrado no es sólo cambiar lámparas sino que es, entre otras cosas, estudiar en profundidad cada una de las calles de Ávila, ver dónde debe estar cada punto de luz, con qué intensidad y en qué dirección y, también, saber diferenciar el carácter de cada zona”.

 

Muchas veces creemos que porque hay mucha luz vemos mejor –añade Muñoz Martín- y nada más lejos de la realidad. Con el exceso de iluminación la retina se cierra y, si además esta luz no está bien dirigida, no sólo ilumina el cielo en lugar de la calle, sino que además derrocha recursos energéticos y económicos”.

 

La implementación del nuevo alumbrado de Ávila se ha realizado en torno a tres zonas: intramuros, donde prácticamente Eulen ya ha acabado sus trabajos, extramuros que ya ha efectuado un 60-70% del cambio, y las afueras, más allá de las vías del tren.

 

Cuando finalicen las obras, Ávila se habrá adelantado a la obligatoriedad de las directrices europeas y se habrá convertido en un modelo ejemplar de eficiencia energética en el alumbrado, siguiendo la misma senda de las grandes ciudades europeas como Berlín, Viena, Estocolmo o Copenhague.

 

Todas ellas ya han dado un paso hacia delante en su iluminación, gritando al mundo que la estética, la mejora de visibilidad, la eficiencia energética y la eliminación de la contaminación, no sólo no son conceptos contradictorios, sino que deben ir de la mano.