El Ministerio inicia investigaciones de oficio para esclarecer el aumento de precios de los productos del veto ruso

La agencia que se encarga del cumplimiento de la ley para mejorar la cadena alimentaria inicia una investigación ante las denuncias de COAG.

La Agencia de Control Alimentario (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ha iniciado inspecciones de oficio para averiguar si han existido prácticas irregulares por parte de los distribuidores que han incrementado los precios de los productos agrícolas incluídos en el veto de Rusia a la importación de determinados productos. La organización agraria COAG ha denunciado que melocotones, nectarinas o patatas, productos afectados por el veto, han multiplicado por más de diez su precio desde el campo hasta la mesa durante el pasado mes de agosto, según el índice de precios en origen y destino de los alimentos de esta organización.

 

La finalidad de AICA es el control del cumplimiento de lo dispuesto en la ley de agosto de 2013 de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, en lo que respecta a la regulación de las relaciones comerciales entre los operadores de la cadena alimentaria (agricultores y ganaderos, fabricantes de alimentación y bebidas y distribuidores del sector agroalimentario). La agencia ha iniciado inspecciones de oficio y podría actuar también si se producen denuncias.

 

El pasado mes de julio el Ministerio anunció que la AICA estaba facultada para proponer sanciones y que sus actuaciones de inspección se realizan por denuncias que se presenten o mediante oficio; la agencia iniciará e instruirá el procedimiento sancionador si detecta que se ha cometido alguna de las infracciones determinadas en la ley y colaborará con otras instituciones, dando traslado de sus investigaciones a la autoridad competente, si detecta infracciones a otras normas, como la venta a pérdidas.

 

La organización agraria ha pedido a la agencia una "investigación rigurosa" para evitar la especulación, además de demandar "responsabilidad" al sector de la gran distribución para ajustar sus márgenes y fomentar el consumo. Según el índice de COAG, el precio del kilo de patatas se paga a 0,06 euros en el campo a los agricultores, mientras que en la tienda se sitúa en 0,69 euros; los melocotones cuestan 0,17 euros el kilo en el campo y de 1,85 euros en los puntos de venta; y las nectarinas pasan de 0,17 hasta 1,70 euros el kilo desde el campo hasta la mesa.