El maestro pastelero Julián Arranz, dispuesto a endulzar a Valladolid

Imagínese una piruleta de varios chocolates. O bombones de todos los sabores posibles (como peta zetas o cereales). O pastas de té que se devoran con la mirada. Pongan al frente de todas estas delicias al prestigioso Julián Arranz (con varios premios nacionales e internacionales a su espalda) y a su equipo, con más de 40 años de experiencia. Junten tradición y vanguardia. Y después...

...Acérquese hasta la C/ Lencería de Valladolid, próxima a la Plaza Mayor. Ese ha sido el lugar escogido para su nueva sede pastelera. Al entrar le sorprenderá el contraste entre las paredes blancas y el colorido de sus productos. Si da la casualidad de que entra resfriado o con la nariz taponada, el sentido del olfato no le tentará en demasía.

 

 

Aunque la primera pastelería se encuentra en Pedrajas de San Esteban, han apostado fuerte por la abierta recientemente en Valladolid. “Llevamos casi 50 años en el pueblo, pero nunca hemos vivido solo de los ingresos que nos diese la pastelería. Trabajamos para la restauración de toda la Comunicad Autónoma con postres, catering... hacemos cursos e impartimos conferencias por todo el mundo. ¿Iba a ser menos la capital?”

 

Julián sigue los pasos de su padre (y de su abuela). La experiencia de toda una generación de pasteleros le respalda. Recuerda que su primer postre fue “un bizcocho de los típicos que se untan con el chocolate”. Y parece que le gustó el arte de elaborar postres, porque en 1991 fue galardonado con el Premio Internacional a la figura más original de chocolate (Barcelona, 2000). ¿Qué hizo? Una figura inspirada en Gaudí con colores muy llamativos. 100% comestible. 100% dulce.

 

Sin embargo, no se considera un pastelero innovador ni se decanta por un postre ‘favorito’. Eso sí, algunos chocolates son su pequeña debilidad. De hecho, ahora está trabajando en una tarta renovada de tres chocolates pero con un formato renovado... muy pronto sabremos el resultado.

 

En la nueva tienda, usted podrá encontrar con ‘el postre de Valladolid’, una de las piezas que más tiempo, dedicación y esfuerzos le ha llevado. “Es un homenaje a la tierra. Está hecho con materias primas de la provincia. Se presenta en un envase de yogur  de cristal como los de antiguamente, sellado con una pegatina nuestra.”

 

 

Ante el nuevo reto que se le presenta con las dos pastelerías abiertas, Arranz solo pide una cosa: “que todo vaya bien, que tire para adelante y que logremos consolidarnos más y hacer una venta más cercana.” Su secreto: combinar a la par tradición e innovación.

 

Bienvenidos a las pastelería Julián Arranz. Pasen y prueben...