El Madrid de Laso se pasea para colocarse líder

Felipe Reyes (15 puntos y 19 valoración) junto a Mejri y Llull fueron los más destacados de un equipo que depende de sí mismo para terminar primero de su grupo.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (13), Rudy (9), Darden (1), Mirotic (8), Bourousis (4)--cinco inicial--, Draper, Barreiro, Reyes (15), Díez (8), Sergio Rodríguez (13), Slaughther (2) y Mejri (8).

  

LOKOMOTIV KUBAN: Kalnietis (7), Simon, Jasaitis, Brown (4) y Hendrix (17) --cinco inicial--; Likhodey, Grigoryev (2), Williams (9), Zubkov (2), Ponkrashov (2) y Maric (12).

 

PARCIALES: 19-8, 27-16, 17-17, 18-14.

  

ÁRBITROS: Ryzhyk (UCR), Gkontas (GRE) y Dozai (CRO). Sin eliminados por faltas.

  

PABELLÓN: Palacio de los Deportes.

El Real Madrid venció este viernes al Lokomotiv Kuban Krasnodar (81-55) en un encuentro que cerró en la primera parte y en la que la diferencia de puntos que consiguió hace que deje muy encarrilada la primera plaza del grupo F del 'Top-16' debido a que antes de su partido el CSKA, con el que pelea por ese primer puesto, solo fue capaz de ganar a Galatasaray por un punto de diferencia.

 

  

Además, debido a que la Euroliga no unifica horarios en la última jornada, el Madrid saltará al Zalgiris Arena de Kaunas, donde cierra el 'Top-16', sabiendo qué ha hecho el CSKA ante Maccabi y conociendo también quién es el tercero y el cuarto del grupo E en la batalla de El Pireo entre Olympiacos y Panathinaikos.

  

Ello le llevará a Laso y los suyos a poder llegar a una situación en la que esté en su mano qué parte de Atenas quiere visitar: la roja o la verde. O lo que es lo mismo, si quiere sufrir a Diamantidis o con Spanoulis. Dolor de cabeza o de muelas. Pasar calor en el infierno del OAKA o en el del Palacio de la Paz y la Amistad. Una elección que tiene otro, no menos importante, condicionante: si es primero de grupo, evitaría al Barça hasta una hipotética final de la Euroliga.

  

Una posición de privilegio que se ganó porque este viernes pasó por encima del Lokomotiv Kuban Krasnodar en el Palacio de los Deportes. Una victoria que se cimentó en un primer tiempo en el que el Real Madrid defendió de manera excelsa y en el que aprovechó todos los resquicios que le dejó el equipo de Evgeny Pashutin para correr. El marcador al descanso reflejaba bien a las claras lo sucedido en los primeros 20 minutos: 46-24.

  

No era un partido de trámite, ni mucho menos, para el equipo ruso. El Lokomotiv Kuban está aún en la lucha por la cuarta posición del grupo con el Galatasaray. Pero no fue el día de los de Pashutin y estuvo lejos de ser el equipo que no tuvo demasiado lejos vencer al Madrid en el encuentro de Krasnodar. Solo Hendrix y Aleks Maric --29 de los 55 puntos de Lokomotiv entre ambos-- estuvieron a la altura este viernes.

  

Pero el Madrid en el Palacio de los Deportes no sólo gana por inercia, también apaliza casi sin querer. Los engranajes del equipo de Laso funcionan a la perfección, lo que individualmente se refleja en que puede tirar del equipo cualquier jugador. Esta vez fue Salah Mejri, que con 8 puntos sin fallo, 3 rebotes y 5 tapones se erigió en fundamental en el tramo del partido en el que el Madrid despegó.

  

Los 22 puntos del descanso fluctuaron (49-31, 63-57, 70-50, 81-55), mientras Felipe Reyes engrosaba su estadística --15 puntos, 6 rebotes, 19 de valoración-- y mientras Laso conseguía un partido en el que los minutos de sus jugadores importantes decrecieran. Sólo Llull se asomó a la treintena, mientras Rudy Fernández, en el día de su 29 cumpleaños, jugó poco más de 20; una veintena que sobrepasó por segundos Nikola Mirotic.

  

El resultado final (81-55) llegó tras unos últimos diez minutos que no pasarán a la historia del baloncesto y que únicamente sirvieron para que Sergio Rodríguez se divirtiera sobre la cancha y para ver en acción al jovencísimo Jonathan Barreiro, nacido en 1997, que jugó su segundo partido en esta competición.

  

El Real Madrid cerrará la semana que viene el 'Top-16' en casa de uno de sus rivales favoritos de este año, Zalgiris Kaunas --+84 de diferencia en los tres partidos que han jugado este año-- antes de iniciar el camino de minas que le espera si quiere conseguir su novena Copa de Europa. Un sendero en el que no debería haber más sesiones de relax como la de este viernes.