El leonés Antonio Colinas recogió el XV Premio Nacional de las Letras ‘Teresa de Ávila’

El jurado ha escogido al escritor castellano y leonés como vencedor por mayoría por tres razones fundamentales: su proyección internacional, su faceta de intelectual y por ser uno de los poetas más valorados y reconocidos por público, crítica y por el mundo académico en general, además de encarnar a la perfección los valores de la poesía mística.

El escritor leonés Antonio Colinas ha recogido en el auditorio Municipal de San Francisco de manos del alcalde Ávila, Miguel Ángel García Nieto, y el de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, el XV Premio Nacional de las Letras ‘Teresa de Ávila’, después de haber sido elegido por el jurado del concurso literario por su proyección internacional, por su faceta de intelectual y por ser uno de los poetas más valorados y reconocidos por público, crítica y por el mundo académico en general, además de encarnar a la perfección los valores de la poesía mística.

 

El jurado de este año, compuesto por Carlos Aganzo, Pilar Celma, José María Muñoz-Quirós, Gonzalo Santonja, Javier San José, y presidido por la teniente de alcalde Sonsoles Sánchez-Reyes, destacó lo “difícil” de la elección y apuntaron, en palabras de Celma, portavoz del grupo, que “nos hemos llevado una grata sorpresa por las candidaturas presentadas” y “nos tenemos que felicitar por el gran número que ha habido y por su enorme categoría”. Además, destacaron la presencia de obras que no sólo han llegado desde nuestro país, sino también de Latinoamérica, procedentes de países como Colombia, México o la República Dominicana.

 

En cuanto a la elección de Colinas para el premio, destacaron esos tres ejes básicos, que ya advertíamos. El primero por una obra de gran proyección internacional que destaca por sus más de 50 libros de poesía, ensayo, narrativa, incluyendo novela y relato, o traducciones.

 

El segundo punto que destacaron fue que “se trata de un intelectual”, porque “este es un premio a la creación literaria, pero él tiene el plus de que representa la figura de un intelectual comprometido con su tiempo, y en este caso también con Ávila, donde ha estado siempre que ha podido”. En este punto, advirtieron que ha sido también conferenciante en universidades de todo el mundo, en países como Estados Unidos y China.

 

Y, finalmente, también apuntaron como dato relevante para su elección el hecho de “ser uno de los poetas más reconocidos y valorados por público, crítica y por el mundo académico”, como demuestra esto último el hecho de que  “se han hecho ya en torno a veinte tesis doctorales sobre su obra”, desatacaba Celma.

 

Finalmente, Gonzalo Santonja, uno de los miembros del jurado, quiso destacar el hecho de que “Colinas encarna los valores de la poesía mística y el lenguaje de la cotidianidad. Conoce todas las tradiciones místicas y además las encarna, sin olvidar que es un creador y un intelectual”. Además, destacó, como también hizo García Nieto, que “la entrega de este premio tiene un valor especial este año por entregarse en un momento tan oportuno como este, sólo unos días antes del inicio de las celebraciones por el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús”, quien da nombre al premio.

 

ANTONIO COLINAS: VIDA Y OBRA

 

Antonio Colinas es un escritor multidisciplinar, en cuya obra se puede encontrar poesía, novela, ensayo, traducciones y trabajos periodísticos. Nació en la localidad leonesa de La Bañeza en 1946 y cuenta con una extensa obra que llegó a su punto más alto cuando recibió el Premio Nacional de Literatura en 1982.

 

Sus primeras publicaciones son de 1969 y pertenecen al género lírico: 'Poemas de la tierra y de la sangre' y 'Preludios a una noche total', aunque su poemario publicado en 2001, 'Junto al lago', fue escrito en 1967. En 1985 publicó su primera novela, 'Un año en el sur': Para una educación estética - la continuación de ésta fue 'Larga carta a Francesca' (1986). Entre sus traducciones del italiano se encuentran la obra de Giacomo Leopardi y la poesía completa de Salvatore Quasimodo, ganador del Premio Nobel de Literatura. En la prensa han publicado sus colaboraciones diarios como El País, ABC y El Mundo y revistas como la Revista de Occidente y Cuadernos Hispanoamericanos.

 

Se le suele incluir en el grupo de los Novísimos y es uno de los pocos poetas españoles que cultiva de forma asidua el verso alejandrino. En Antonio Colinas, los críticos han destacado los temas de evocación clasicista, su regusto por lo clásico y por la decadencia material del pasado. Es un poeta de la estética y de la meditación, su poesía se crea con un halo místico, señal que revela su anexión incondicional al pasado. Es tratado, por otra parte, como un poeta alejado del barroquismo y, dentro de los de su grupo es el que más apego guarda con la tradición que remonta a la Antigüedad Clásica, al Renacimiento y al Romanticismo. Además, se lo considera como el más puro de los Novísimos.

 

A pesar de todo y del identificárselo con los Novísimos, se distingue por seguir, prácticamente desde el principio, un camino personal, marcado por su propio instinto literario, un estilo propio que hace que su obra sea una conjunción entre literatura y vida, así como entre experiencia vital y cultural: una escritura que nace de la vida, a la que ilumina, da un impulso trascendente e impregna de continuas resonancias simbólicas y metafísicas.