El 'huracán Llull' hunde a un desarbolado Barcelona a golpe de triple

El equipo de Pablo Laso fue muy superior a los de Xavi Pascual desde el inicio sentenciando el partido en el primer cuarto (31-10). Llull, el mejor, 24 puntos y 31 de valoración, secundado por Rudy (17 y 21) y Ayón, 12 puntos. Los blancos, 11 de 18 en triples.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (24), Rivers (5), Rudy Fernández (17), Reyes (6) y Ayón (12) --cinco inicial--; Rodríguez (4), Carroll (9), Maciulis (5), Slaughter (5), Nocioni (7), Mejri (6) .

 

FC BARCELONA: Satoransky (10), Abrines (9), Thomas (1), Lampe (-) y Tomic (11) --cinco inicial--; Nachbar (5), Oleson (1), Huertas (7),  Doellman (24), Pleiss (4), Hezonja (5) y Jackson (3).

 

PARCIALES: 31-10, 18-22, 26-24, 25-24.

  

ÁRBITROS: García González, Pérez Pérez y Bultó.

  

PABELLÓN: Barclaycard Center, 12.924 espectadores.

El Real Madrid se ha impuesto (100-80) este domingo al FC Barcelona en el segundo partido de la final de la Liga Endesa, por lo que consigue una ventaja de 2-0 en el 'play-off' final y mantiene así la ventaja de campo antes de viajar a la Ciudad Condal, un triunfo que vino propulsado por un excelso primer cuarto de Sergio Llull y el vendaval ofensivo de los blancos durante todo el encuentro ante un conjunto azulgrana en el que tan sólo destacó el norteamericano Justin Doellman.

  

El Barclaycard Center, al que acudió el ex madridista Nikola Mirotic, entró en júbilo desde el minuto uno gracias a la inmaculada actuación desde la línea de tres de su escolta Sergio Llull. Así, el Madrid se queda a un paso de alzarse con el triplete tras conseguir la Copa del Rey en febrero ante el Barcelona y la Euroliga ante Olympiacos hace un mes.

  

Un Madrid que volvió a hacer alarde de su poderío ofensivo y su sacrificio en defensa. Junto a Llull (24 puntos y 31 valoración), Rudy Fernández puso al Palacio de los Deportes en pie durante gran parte del segundo encuentro de la eliminatoria gracias a sus diecisiete puntos. Los baleares volvieron a ser pilares fundamentales para su equipo, en el que todos los jugadores anotaron al menos una canasta.

  

Por sus parte, el Barcelona aterriza en el Palau con la obligación de realizar una remontada nunca vista. Y es que ningún equipo consiguió levantar un 2-0 en contra en una serie al mejor de cinco partidos. A ello se suma la baja de Juan Carlos Navarro, que no disputó ningún minuto en el segundo punto y será duda para el tercero.

  

Los de Xavi Pascual volvieron a verse superados por su rival en le primer cuarto al igual que sucedió el pasado viernes. Diez primeros minutos que marcaron el devenir del duelo. A pesar de la mejor actuación de Doellman (23 puntos) en lo que va de 'play-off' los azulgrana no encontraron la manera de hacer daño al equipo blanco, tónica de toda la temporada en los enfrentamientos entre ambos equipos.

 

El encuentro comenzó con un Sergio Llull desatado. El balear, poseído por el espíritu de su rival Mario Hezonja en el primer partido de la serie, anotó cinco triples sin fallo -siete de siete para el Real Madrid- en otro primer cuarto en el que marcó distancias. El Barça, sobrepasado, fue un mero espectador en la explosión de Llull y en ataque tampoco encontró la manera de anotar con facilidad -3/7 en lanzamientos de dos y 0/4 desde el triple- en los diez primeros minutos.

  

Cambió de cara el Barça gracias al estadounidense Justin Doellman, que anotó diez puntos en el segundo parcial, el conjunto azulgrana se acercó en el marcador. Aunque, al otro lado del parqué Rudy Fernández tomó el testigo de su compañero Llull para seguir apuntillando al Barcelona. Además, los blancos apretaron en defensa los dos últimos minutos previos al descanso para terminar la primera mitad con una renta de diecisiete puntos.

  

La vuelta de vestuarios trajo un choque más calmado e igualado. Un intercambio de golpes enbeneficio de los locales que seguían haciendo buena la ventaja adquirida en los diez primeros minutos. El que no pareció enterrar el hacha fue Sergio Llull; el director de juego no permitió que la intensidad dejara de acompañar a sus compañeros y fue el motor que, junto a un dos más uno a la carrera del argentino Andrés Nocioni, propició la ventaja de diecinueve tantos.

  

Ya en el último cuarto, el Madrid saboreó la victoria con su afición. Al contrario que en primer partido de la serie los blancos no sufrieron en los últimos minutos y mantuvieron el control sobre el marcador. Llull redondeó su actuación, Slaughter brindó varios 'alley-opp' y el Palacio botó al ritmo de sus jugadores.