EL GOLPE LO DIERON EN 2011

La respuesta ciudadana y política que se pretende para el 23 F es contra el golpe de estado financiero que nuestra débil democracia está sufriendo y que se concreta en pérdida de derechos fundamentales, recortes económicos y desmantelamiento de un pretendido estado de bienestar que nunca fue tal en España. Un golpe que fue perpetrado durante el proceso de reforma de la Constitución Española que se realizó durante los meses de agosto y septiembre de 2011.

Las presiones de la Troika al gobierno de Zapatero llevó a éste y al PSOE, al final de su mandato, a plantear una reforma de la Constitución en su artículo 135 que plantea que los recursos económicos del país deberán destinarse a pagar la deuda a los bancos y no a mantener los servicios públicos.

 

Tanto el PSOE, como el PP, como UPyD, como toda la derecha burguesa nacionalista, apoyaron la reforma constitucional. Esa que era impensable en otros tiempos para mejorar la calidad de vida de la gente, pero que sí pudo hacerse en un tiempo record y sin consultar a la ciudadanía, porque se trataba de dar respuesta a “la demanda de los mercados”.

 

La intención de aquella reforma era la de asestar un golpe de estado financiero a la democracia española. Con el planteamiento prioritario de pagar primero a lo bancos y después las necesidades de la gente, se ataca directamente a la línea de flotación del Estado Social, Democrático y de Derecho que define la propia Constitución para el Estado Español.

 

Con la propuesta de reforma constitucional, y el apoyo que le dieron algunos partidos políticos, se ha consolidado en poco tiempo el secuestro de la soberanía española y se sentaron las bases para que quien ganase las Elecciones Generales de noviembre de 2011 pudiera desarrollar el programa de gobierno que les interesa a los mercados: eliminación de las clases medias a través de la reforma laboral y los recortes salariales, sometimiento de las clases bajas a través del paro y la presión hipotecaria, y control de toda la población a través de la presión mediática a perder el empleo o ser desahuciado. Y todo ello acompañado de grandes dosis de miedo en forma de copagos, eufemismos sobre el mantenimiento de lo público desde la gestión privada, o un brutal acoso policial cuando la ciudadanía se rebela.

 

La traición de los que se sometieron a los dictados de la Troika es evidente. La indignación de la ciudadanía más consciente que ha conocido las libertades y una forma de vida más o menos digna, también es evidente. Y la respuesta a este golpe de estado financiero, impulsado y ejecutado por los dos grandes partidos, PSOE y PP, que forman parte de la misma moneda de la dictadura del capital, merece toda la atención en este 23 F.

 

Una fecha simbólica en España y cargada de mucha energía. Una fecha que puso en jaque a la joven democracia en 1981, y que hoy debe poner de manifiesto que los españoles no vamos a doblegarnos ante la presión externa de un capitalismo insaciable que pretende esclavizar un presente empobrecido y un futuro incierto.

 

Este 23 F de 2013 es un paso más en la construcción de un nuevo país. Es un momento histórico y privilegiado para quienes tenemos conciencia de querer vivir con dignidad en un estado democrático donde lo primero sean las personas y no los intereses económicos de unos pocos. Es un día más de lucha a favor de una democracia plena, transparente y participativa.

 

Este 23 F es un paso más en la toma de conciencia ciudadana de que de esta situación salimos si todos juntos construimos un frente social amplio. Un frente social que aglutine la lucha del sindicalismo de clase, el compromiso político de la izquierda y la indignación organizada de una ciudadanía cada día más consciente de que su futuro es suyo y no de los mercaderes.