El fundador de Geeksphone augura en Ávila un cambio de modelo de publicidad en aplicaciones y servicios web

Javier Agüera

Javier Agüera, que vive a caballo entre Madrid y San Francisco, confundó con 16 años Geeksphone, una start-up española que se convirtió en la primera marca europea en lanzar al mercado un teléfono móvil.

Agüera ha participado en Ávila en el Curso de Verano de la UNED ‘La información personal como activo económico’, y nos ha dejado información tan útil como esta:

 

¿Podemos realmente controlar la información que damos?


Los datos personales son utilizados con o sin el consentimiento de los usuarios cuando utilizan servicios online en un teléfono móvil, la herramienta que tiene más información sobre una persona, en cuanto que registra a quién llama, dónde se encuentra y qué hace. Si hay formas de controlarlo y herramientas que permiten tener control sobre los datos que se facilitan.

 

Cofundador de Geeksphone con 16 años, ¿qué reto te planteas ahora, cinco años después?


Fuimos el primer fabricante español de smartphones. Ahora hay otros en el mercado, pero siempre hemos tratado de lanzar propuestas innovadoras. En 2009, fuimos los primeros con Android y, el año pasado, con Firefox OS. Ahora estamos en una nueva aventura, Blackphone, una joint-venture con una empresa americana de seguridad, para fabricar teléfonos móviles que te ayudan a proteger la seguridad de tus comunicaciones y tomar control de los datos que das a los demás. Es un reto mucho más grande, mucho más internacional y para un público distinto.

 

¿Cuál es su implantación?


Geeksphone siempre ha sido una empresa con sede en Madrid, mientras que Blackphone tiene su sede principal en Suiza, pero cuenta con oficinas en Washington y San Francisco (Estados Unidos), Shanghai (China) y Madrid, donde se hace casi toda la ingeniería de I+D.

 

¿Qué plantilla tenéis?


Ahora mismo, en Blackphone somos unas treinta personas, pero esperamos llegar a unas cien a final de año. Estamos creciendo bastante rápido.

 

¿Cómo crees que es el apoyo de las Administraciones Públicas y de los inversores privados a las empresas de tecnología?


En España, progresivamente y con algún telediario de retraso, los inversores privados están empezando a invertir en empresas tecnológicas, aunque lo están haciendo sin tener mucha idea de dónde invierten. Progresivamente, se ganará esa cultura y se cambiarán los sectores en los que tradicionalmente se ha ido invirtiendo.


 
En cuanto a la Administración Pública, también está como un pollo sin cabeza, oyen la palabra emprendedor y se vuelven locos, pero, al final, creo que debe de tratarse de generar una cultura emprendedora y que la sociedad empiece a tomar más iniciativa en el ámbito educativo, de la empresa y de los servicios.

 

La consecuencia de eso será más creación de puestos de trabajo y más empresas, aunque no se trata de que toda la sociedad se vuelva emprendedora, sino de que, culturalmente, de manera progresiva, la gente vaya tomando más iniciativas y eso, a lo largo de los próximos años, hará que se creen empresas a la misma velocidad que en los países vecinos y que los puestos de trabajo aumenten, aunque no es una cosa inmediata.

 

¿La crisis es, entonces, el momento idóneo para los emprendedores?


Es el momento que yo conozco, porque mi única experiencia fue crear una empresa en 2009, un momento malo en el que las cosas iban a peor. Crisis son siempre oportunidades y hay cosas buenas y malas.

 

Si ahora te vas a Silicon Valley (San Francisco, Estados Unidos), que es como la meca de las empresas tecnológicas, está muy bien, hay más recursos y la sociedad está mucho más abierta a este tipo de cosas, pero, al mismo tiempo, tienes muchísima más competencia. En España, puedes ser un pez grande en una pecera pequeña o también un pez pequeño en una pecera pequeña, pero se te ve más y empiezas a crecer. En Silicon Valley, eres un pez, grande o pequeño, pero en un océano, y es más difícil destacar.

 

En función de tu empresa y de cómo sepas aprovechar lo que tienes, la fórmula de negocio es distinta aquí que allí.

 

¿Cuál es el futuro? ¿Hacia dónde nos dirigimos en este mundo?


Creo que el modelo de negocio que ahora está de moda, que son las redes sociales y las aplicaciones para móviles, irá evolucionando, porque ahora está muy sustentando en el uso de la publicidad y el usar datos de los usuarios para personalizar el servicio y dar publicidad.

 

Yo creo que este modelo de negocio va a quedar obsoleto y las empresas van a tener que encontrar una fórmula para que el usuario, teniendo control de sus datos personales, ofrecerle algo suficientemente valioso para que eso tenga sentido. El modelo actual de publicidad en aplicaciones o en servicios web, progresivamente, creo que va a perder la predominancia que tiene ahora mismo.